Producción
El girasol argentino vive un “momento histórico”, según ASAGIR
En la apertura del VIII Congreso Argentino de Girasol, el presidente de ASAGIR, Juan Salas Oyarzún, destacó el fuerte crecimiento que atraviesa la cadena productiva y aseguró que el cultivo atraviesa una etapa sin precedentes en el país.
“Estamos transitando un momento histórico del girasol argentino”, afirmó el dirigente, al señalar que la producción de grano crecerá este año un 94% en comparación con la campaña 2021/22. Este incremento responde, explicó, a una mayor demanda internacional y a la capacidad de respuesta del sector, que elevó tanto la producción como el procesamiento y las exportaciones.
Salas Oyarzún subrayó que la actual campaña alcanzará niveles cercanos al récord histórico de fines de los años 90 —cuando se produjeron siete millones de toneladas—, pero utilizando 1,3 millones de hectáreas menos. “Ese es el primer agregado de valor en origen y una muestra clara de aumento de sostenibilidad de nuestro sistema productivo”, remarcó.
Más exportaciones y crecimiento sostenido
El titular de ASAGIR destacó además el impacto económico del sector: en 2025, la exportación de aceites y derivados generó cerca de un 50% más de divisas que el año anterior. A su vez, la producción de aceite alcanzó su nivel más alto desde el año 2000, tendencia que continúa en alza durante los primeros meses de 2026.
De sostenerse la demanda internacional y recuperarse la superficie sembrada de décadas anteriores, el dirigente estimó que Argentina podría alcanzar una producción de 9,5 millones de toneladas. “Podemos transformarnos cada vez más en un mar de girasol”, expresó.
Mercados internacionales y desafíos internos
En su discurso, Salas Oyarzún puso el foco en la creciente relevancia de los mercados externos, especialmente India, principal importador mundial de aceite de girasol. También remarcó la necesidad de diversificar destinos y aprovechar nichos específicos a nivel global.
A nivel interno, planteó la importancia de mejorar las prácticas de conservación del grano para garantizar la calidad, así como continuar con la capacitación y la difusión de buenas prácticas dentro de la cadena.
El dirigente también destacó los avances en investigación y desarrollo genético, que han permitido mejorar los rendimientos tanto en kilos como en contenido de materia grasa. Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de reducir la brecha entre los rindes potenciales y los obtenidos en campo.
Infraestructura y condiciones económicas
Entre los principales desafíos, mencionó la necesidad de mejorar la infraestructura logística —tanto terrestre como fluvial y marítima— para acompañar el crecimiento productivo. En ese sentido, llamó a una acción conjunta entre el sector público y privado en todos los niveles del Estado.
Asimismo, consideró clave la reducción de la presión impositiva y de regulaciones que, según sostuvo, limitan el desarrollo del sector. “Cuando estas barreras se reducen, se desatan las fuerzas productivas, lo que implica más inversión, trabajo y oportunidades”, afirmó.
Un congreso para proyectar el futuro
Finalmente, Salas Oyarzún destacó el rol del Congreso como espacio de encuentro para compartir conocimientos y experiencias a lo largo de toda la cadena agroindustrial.
“El objetivo es observar al girasol desde todos sus aspectos: la investigación, la genética, la producción, la logística y su inserción en el mundo actual”, concluyó, antes de dejar formalmente inaugurado el VIII Congreso Argentino de Girasol.

