El ex Frigorífico Huarte frente a una disputa judicial y empresarial
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Con el fallecimiento del concesionario se profundizó el conflicto • Los obreros cobran con retraso • Bajó el volumen de faena • Hubo cambios en los titulares de la empresa • Como socio minoritario, Bosio lucha por transparencia y continuidad.
Victoria.- La situación del ex Frigorífico Guillermo Huarte volvió a quedar en el centro de la escena tras una serie de presentaciones judiciales y denuncias cruzadas entre quienes reclaman derechos sobre la empresa.
La planta, considerada en su momento una de las más modernas de la región, comenzó a construirse en Victoria luego de que el empresario Luis Guillermo Huarte gestionara la cesión de un predio municipal. El proyecto contemplaba la faena de bovinos y porcinos para abastecer el mercado interno y eventualmente exportar carne.
Con el paso de los años, la firma atravesó distintos cambios societarios. Tras el fallecimiento de Huarte, la conducción quedó vinculada a Estela Mari Gallo, quien adquirió el paquete accionario mayoritario de la empresa.
Una causa por lavado de activos
El nombre de Gallo apareció posteriormente en una causa judicial de alto impacto vinculada al denominado "Clan Loza", una organización investigada por lavado de activos provenientes del narcotráfico.
En 2023, la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó condenas contra varios integrantes de la estructura, entre ellos Estela Mari Gallo, como resultado de una investigación por maniobras para introducir en la economía formal fondos provenientes del tráfico internacional de drogas. Inclusive a través de una empresa que manejaba esta persona se había adquirido el paquete accionario a Huarte.
Según la investigación judicial, parte de esas operaciones se habrían realizado mediante distintas empresas utilizadas para dar apariencia lícita a los fondos, según publicación de Infobae, Fiscales.gob.ar, y La Capital de Mar del Plata
Denuncias por el manejo de la planta
En los últimos días, el ganadero Marcelo Bosio, accionista minoritario de la firma, difundió un comunicado en el que advirtió sobre presuntas irregularidades relacionadas con el patrimonio del establecimiento.
Bosio sostuvo que existe una disputa judicial en curso y afirmó que cualquier traslado, venta o desarme de bienes pertenecientes a la planta podría derivar en denuncias penales. Además, cuestionó la legitimidad de quienes actualmente estarían tomando decisiones dentro de la empresa.
Las acusaciones fueron formuladas públicamente por Bosio y deberán ser determinadas por la Justicia competente. El empresario lucha actualmente para que las acciones de la firma sean vendidas a una empresa interesada en su adquisición, de mucho prestigio y solidez económica, tratando de evitar que Gallo entregue el negocio a una firma recién constituida, sin experiencia en el rubro y sin garantías de solidez financiera.
Un conflicto abierto
El administrador que estaba al frente de la concesión, Ramón Juárez, falleció el mes pasado y a partir de ese momento se profundizo el conflicto con los obreros y uno de los socios inició una demanda judicial.
La expectativa de los distintos sectores involucrados es que la Justicia avance en el esclarecimiento de la situación para determinar responsabilidades y definir el futuro de un establecimiento que durante años fue considerado uno de los proyectos industriales más importantes de Victoria.
En medio de todo esto quedan los empleados, con el serio riesgo de perder su fuente de trabajo.
Crónica con un final anunciado
En el año 2009, durante la gestión de Cesar Garcilazo, se presentó un empresario ante las autoridades municipales solicitando la cesión de un predio donde pensaba construir un frigorífico. El proyecto contemplaba faenar bovinos y cerdos, destinado en principio al mercado interno, pero con la posibilidad de cumplir con las exigencias del SENASA para exportar carne.
¿Quien era este personaje? Se trató de Luis Guillermo Huarte quien aducía tener muchos años de experiencia en el mercado de la carne, pero al momento de presentar los papeles se generaron incógnitas. Veamos los datos: para AFIP esta persona era monotributista, categoría K, cuya facturación anual, tenía un tope de hasta 94 mil pesos”.
Aunque conformó una sociedad anónima con un capital inicial de 12 mil pesos, el empresario Guillermo Huarte tenía proyectada la construcción de un frigorífico en Victoria, cuya inversión rondaría 2,3 millones de dólares.
Para dar forma a la sociedad anónima, el aporte minoritario lo hizo Marcelo Bossio un productor agropecuario y empresario titular de un feet lot de miles de cabeza que pasaba a ser una pata importante de la firma Huarte, con años en la comercialización de carne y otro que podría aportar la hacienda destinada a faena inmediatamente.
Pero a pesar de los aportes de ambos socios el frigorífico quedó a medio terminar y hacía falta capital para continuar. Huarte, según datos recabados, tenía contacto con personas que podrían aportar lo que faltaba para terminar la planta. Ahí aparece Estela Mari Gallo que, con un pasado ligado al narcotráfico y blanqueo de dinero, le compra las acciones a Huarte en el marco de una sociedad anónima, sin cumplir mínimamente con lo que establece la legislación para este tipo de transacciones para transferir paquetes accionarios de una SA. Gracias al “oxigeno” de la nueva propietaria, ésta se convierte en la socia mayoritaria pero ante un desconocimiento de Bosio, que realizó oportunamente presentaciones judiciales por esta situación, por cuanto el nuevo aporte de capital licuaba sus acciones reduciéndolas del 49% al 0,6%.
Finalmente el frigorífico se terminó, es uno de los más modernos de la provincia con capacidad para faenar miles de cabezas por día, además de cerdos, con una planta de personal que oscila entre los 60 y 80 en promedio.
A partir de ahí se iniciaron los conflictos, tuvieron que tercerizar la explotación con personas que no cumplieron, muere Huarte, que solo había quedado como administrador y se desencadena una trama jurídica intrincada, sin solución hasta la fecha.
Todo indicaba que detrás de toda esta inversión había cuestiones desconocidas que varios años después salen a la luz.
José la último para la semana que viene
el martes está programada una reunión Bossio y Gallo con abogados de ambas partes para destrabar el conflicto la planta al 12 de julio tiene un atraso de 3 a 4 quincenas con el personal y la semana pasada ENERSA le cortó el suministro eléctrico, estaban en negociaciones para poder resolver el tema. La propuesta de Bossio es alquilar la planta a empresas con respaldo y trayectoria con las que tiene contacto, respectar los porcentajes societarios y hacerse cargo de la administración.

