Dolores Fonzi habló de cine, actuación y escritura: “El trabajo fundamental es el de la apertura”
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Durante dos horas, la actriz y directora conversó con estudiantes en el seminario de la cuarta edición del FIC.UBA. Repasó su trayectoria, el trabajo colectivo, su experiencia detrás de cámara y la necesidad de construir una mirada propia para hacer cine.
La actriz y directora argentina Dolores Fonzi participó del seminario de la cuarta edición del FIC.UBA, donde durante dos horas conversó con la profesora Laura Gismondi y respondió preguntas de estudiantes, docentes y público general.
En un aula magna colmada, Fonzi recorrió distintos momentos de su trayectoria y compartió experiencias vinculadas con la actuación, la dirección, la escritura y el trabajo en equipo. Con humor y espontaneidad, también habló sobre la presencia de las mujeres en la industria audiovisual y sobre la importancia de mantenerse abierta a nuevos estímulos.
Entre sus primeros recuerdos vinculados con el cine mencionó su participación en Plata quemada, dirigida por Marcelo Piñeyro, y El aura, de Fabián Bielinsky. Tenía 24 años cuando trabajó en esta última película, experiencia que significó además compartir elenco con Ricardo Darín y conocer de cerca al director de Nueve reinas.
“Fue una experiencia buenísima”, recordó Fonzi, quien destacó también una característica personal de Bielinsky: “Lo que tenía Fabián era que era muy buen tipo”. Con el tiempo, El aura se convirtió en una película de culto y su director quedó asociado a una obra que continúa siendo reivindicada.
Actuar para entender la dirección
Fonzi destacó la importancia de la formación actoral incluso para quienes pretenden dedicarse a la dirección. Según explicó, conocer la experiencia de poner el cuerpo permite ampliar la mirada sobre el trabajo cinematográfico.
“Hay algo que pasa por el cuerpo que no pasa por ningún otro lado”, sostuvo. Y agregó que la experiencia actoral requiere “humildad, entrega y disposición”.
En ese sentido, recordó a Carlos Gandolfo como uno de sus grandes maestros. De él recuperó una idea que considera central: la formación no consiste en crear actores iguales o mejores que otros, sino en ayudar a cada intérprete a encontrar una manera propia de trabajar.
Para Fonzi, ese proceso está relacionado con el autoconocimiento y con la posibilidad de reconocer las propias herramientas y limitaciones.
También vinculó el trabajo cinematográfico con la construcción de equipos. “Ser buena gente y rodearse de buena gente”, resumió al referirse a una de las condiciones que considera necesarias para poder llevar adelante una película.
De actriz a directora
Su experiencia delante de cámara también fue una de las bases para comenzar a dirigir. Al recordar La patota, película de Santiago Mitre estrenada en 2015, destacó especialmente la dimensión colectiva de una producción cinematográfica.
“Lo que más importa en el cine es conocer y respetar a la gente con la que vas a trabajar”, afirmó. Y explicó que es necesario tener “un conocimiento del otro, del equipo, del plano”, porque de lo contrario “estás trabajando solo”.
El paso detrás de cámara llegó a partir de una idea que compartió con Mitre. “¿Por qué no la escribís?”, le sugirió el director. Fonzi comenzó entonces a desarrollar el proyecto junto a Laura Paredes.
El resultado fue Blondi, su ópera prima como directora, estrenada en 2023 y protagonizada por ella misma.
La experiencia le permitió descubrir otra dimensión del trabajo audiovisual. “Dirigir es saber delegar, confiar en el equipo y estar preparado para responder preguntas”, explicó.
También señaló que dirigir no significa controlar cada aspecto de una película, sino construir un lenguaje común y lograr que cada integrante del equipo pueda aportar desde su función.
Una industria que todavía tiene desafíos
La presencia de las mujeres en la industria audiovisual fue otro de los temas abordados durante el encuentro.
Fonzi reconoció que en los últimos años aumentó la participación femenina en equipos y espacios que históricamente estuvieron ocupados mayoritariamente por hombres, aunque consideró que todavía queda camino por recorrer.
“Hay un trabajo extra que tenemos que hacer por ser mujeres”, planteó.
Al mismo tiempo, señaló que las desigualdades no pueden analizarse únicamente desde la cuestión de género y que también existen otros factores, como la clase social, que condicionan las oportunidades.
“No cambió mucho todavía, es un camino hacia, lo vamos logrando”, resumió.
Buscar el lado B de la realidad
El humor apareció varias veces durante la conversación y también forma parte, según explicó Fonzi, de su manera de entender el cine.
La actriz y directora dijo que le interesa encontrar “el lado B de la realidad”, aquello que no resulta evidente y permite observar una situación desde otro lugar.
“Parezco liviana en algún sentido, siento que es una manera de agarrar la vida”, explicó.
Para Fonzi, poder desolemnizar determinadas situaciones permite encontrar otras perspectivas y evitar quedar atrapado en una única manera de mirar.
“Siempre estoy buscando otras cosas”, sostuvo.
Esa búsqueda también aparece en su forma de trabajar. Actualmente integra un equipo de escritura junto a Carolina Santos y Laura Paredes y trabaja en la adaptación de una novela.
Según contó, el proyecto ya tiene definido su “esqueleto” y atraviesa ahora una etapa en la que buscan darle mayor desarrollo. Más adelante llegará una instancia de revisión y limpieza del material.
La escritura, explicó, tampoco queda limitada al escritorio. Contó que recientemente recorrieron algunos de los espacios donde transcurriría una película y ese contacto con los lugares les permitió imaginar nuevas escenas.
“El trabajo fundamental es el de la apertura: abrirse al mundo”, afirmó.
La formación también está afuera del cine
Para Fonzi, la construcción de una mirada propia requiere alimentarse de múltiples disciplinas.
Música, literatura, teatro, museos y películas forman parte de ese proceso. La actriz reivindicó una actitud de curiosidad y una especie de “hambre de saber” como herramientas fundamentales para quienes quieren dedicarse al cine.
“Todo lo que entra es material posible con el cual trabajar”, señaló.
En esa búsqueda también ubicó su experiencia en Mis muertos tristes, la miniserie dirigida por el chileno Pablo Larraín, a la que definió como una experiencia “intensa, opresiva” y de la que dijo estar “muy contenta”.
El trabajo le permitió además establecer nuevos vínculos profesionales, entre ellos con Mercedes Morán, a quien definió como “mi actriz favorita y mi persona favorita”.
La relación con Larraín también despertó su interés por la fotografía y la cámara. “Encuadrar: encontrarle una poesía a la nada”, sintetizó al explicar qué le interesa de la construcción de una imagen.
Ir de lo pequeño hacia lo universal
Fonzi también se refirió a su trabajo en Belén, película basada en un caso real. Para construir su personaje y acercarse al universo de la historia recurrió, entre otras referencias, a su madre, que es abogada, y al contacto con Soledad Deza, la abogada que intervino en el caso real.
La música fue otro elemento que surgió durante el proceso creativo. A partir de una entrevista a Marilina Bertoldi, Fonzi conoció algunas de sus recomendaciones y posteriormente se contactó con la cantante, que terminó participando en la música de la película.
Frente a los estudiantes, la actriz y directora también planteó una de sus ideas sobre la manera de contar historias: “Creo que cuando querés abarcar varios temas no abarcás ninguno. Cuando vas a lo pequeño se amplifica”.
Después de dos horas de preguntas, recuerdos y reflexiones, Fonzi cerró el encuentro reivindicando la curiosidad como motor de la creación.
“El cine es un regalo. El cine es un privilegio. Hacer cine. Ver películas. Leer libros. Me parece increíble”, afirmó.

