Sociedad
Día de los enamorados y feriado de carnaval
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Un combo que invita a reflexionar sobre la economía, el amor verdadero, y el que fuerza ambos mundos para que colapsen.
Alguien tiene que organizar un poco las fechas emblemáticas porque no me estaría alcanzando con un solo cuerpito. Fíjese usted que el Día de los Enamorados se cruza con el ya clásico Feriado de Carnaval. Yo tenía pensado salir en Terror Do Corso el sábado, o ir a ver la apuesta de Colazo, Martínez y CIA, cuando veo el flyer de Antelo y buhéh… hay que hacer un sacrificio por el bien del amor, el carnaval y las buenas vibras.
Así las cosas, mi bolsillo de laburante se estira y se encoge intentando entender qué límite le ponemos, si al amor o a la diversión. Y para que no paguen justos por pecadores, saqué un crédito o giré en descubierto, que es casi lo mismo. Pasa que con esto del índice del INDEC, a mí esos 2,9 de inflación no me estarían cerrando para nada. Pero, ¿cómo no le iba a comprar algo a la patrona?, si me banca en todas. Saqué de nuevo el plástico y cerré los ojos mientras el posnet hacía ese ruidito criminal al acercarle el rectángulo, y bueno, después les cuento.
Mientras volvía a casa, pensé, ¿y si además le compro flores? Qué cursi, o demodé. La costumbre le ganó a mi originalidad. Igual, algo dulce siempre garpa. Y me fui al kiosco con un par de horneritos a ver qué conseguía. El resultado me asustó más que la última de la Monja esa. Otra que hornero, la casita y algo más para comprar algo lindo.
No da para andar pobreando en este Día. Además, estamos a nada de que arranquen los gurises con las clases, así que sí no lo gasto en chocolates lo veré desvanecerse entre mochilas y útiles.
Recuerdo que había una canción de Calamaro que en el estribillo decía: ‘No se puede vivir del amor’, y era casi argumentativa, aunque realista al punto de pincharte el globo romántico de: ‘lo importante es estar juntos’; ‘siempre te elijo por más necesidades que tengamos’; ‘ya vamos a salir de esta’; ‘el amor es más fuerte’; ‘donde comen dos…’, a no…esto último era de otra cosa que nada que ver.
El amor en tiempos de cólera
Es innegable que el amor, de pareja, cambia su definición con el tiempo. Pensemos en aquellos primeros años de la adolescencia cuando todo era ideal, a la relación que tuvimos ya entrados los veinte (que en muchos casos siguió con la misma gestión, diría un amigo…) donde las cosas idílicas estaban atravesadas por la cruda realidad; o también de ese amor no correspondido que no entendía de redes sociales ni de corazoncitos en las publicaciones.
En este transcurso, donde uno se larga a opinar sobre algo tan inconmensurable como diverso, hay cosas que ya no son amor. O al menos no se viven con esa energía que antes poníamos en ese sentimiento. Y es que hablar de amor es también hablar de desamor, de cómo la vida nos va hiriendo a pesar de que intentemos ser buenas personas.
Seguro han visto un reel donde una cordobesa entrevista a un hombre mayor en la calle y le pregunta por este ‘Día’, claramente allí no coincidía con el carnaval, y a los cordobeses el corso les da como a mí Cosquín. Pero bueno, no nos vayamos de tema: La chica lo interpela por su cita perfecta y él le dice que a quien él quería ya no está, aunque esté en su corazón tras 62 años de casados. Y que vivieron años muy felices, pero ella se fue primero dejándole un gran pesar: “le voy a llevar flores (Olga se llamaba) y voy a estar todo el día pensando en ella”. Y si tuviera que pedir algo, pediría irse primero para no tener que seguir sufriendo. “Es un dolor que se lleva en el corazón, y no se va”.
El Gabo recupera en otra hermosa historia como es El Amor en Tiempos de Cólera ese sentimiento que no conoce de tiempos ni fronteras, entre Florentino Ariza y Fermina Daza, y si no lo leíste, no te lo voy a espoilear pero habla de un amor que espera y no se resigna.
Y así podemos estar todo el día, encontrando ejemplos del bien. Porque es oportuno advertir que ‘lo perfecto no existe’, no hay un amor que no conozca de tiempos de crisis, de pesares o penurias. Tal vez la definición más cercana a la verdad sea esta de no responder a la quietud o el recuerdo, necesita algo que le aportemos desde nuestra humanidad más allá de ese bolsillito esquivo.
Por eso, hagamos un mix entre carnaval y amor, que la algarabía no se vea privada del beso y la caricia, que sí haya rey Momo y Reina más allá de los estereotipos, que lo económico no le gane a la belleza de un momento de a dos, sin tantas excusas, sin pedir disculpas por amarse. Ah… y no se ruboricen por sentir ese cosquilleo en las tripas, puede ser la señal de que todo va por la buena senda.

