Día de la Madre: las mujeres siguen asumiendo la mayor carga de cuidados y cambia la decisión de tener hijos
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Un estudio de la Universidad Austral señala que el 73,9% de los hogares monoparentales relevados tiene a una mujer al frente. Además, disminuyó del 77% al 46% la proporción de personas que considera muy importante tener y criar hijos para la calidad de vida familiar. Pese a estos cambios, la familia continúa siendo la principal fuente de satisfacción para los encuestados.
La maternidad, la crianza y la organización de la vida familiar atraviesan transformaciones en la Argentina. Las expectativas sobre tener hijos, la distribución de las tareas de cuidado y la búsqueda de un equilibrio entre el trabajo y los proyectos personales forman parte de una realidad que presenta nuevos desafíos, especialmente para las mujeres.
En vísperas del Día de la Madre, investigaciones del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral ofrecen una aproximación a estos cambios. Los estudios muestran que, mientras tener hijos pierde peso como proyecto de vida para una parte de la población, la familia sigue ocupando un lugar central entre las fuentes de satisfacción personal.
Uno de los datos destacados es que el 73,9% de los hogares monoparentales relevados tiene a una mujer al frente, una realidad que se vincula con las diferencias que persisten en la distribución de las responsabilidades familiares.
Las mujeres sienten una mayor demanda familiar
Ante la afirmación “Mi familia me demanda mucha dedicación”, el 30,4% de las mujeres manifestó un alto nivel de acuerdo, frente al 22,2% de los varones.
La diferencia también aparece al analizar quién asume la responsabilidad principal en las tareas de cuidado. Aunque la probabilidad de cuidar a un familiar no presenta diferencias significativas por sexo, entre quienes realizan estas tareas el 60,6% de las mujeres son cuidadoras principales, frente al 44,4% de los varones.
A su vez, el 67% de los hombres considera que cumple satisfactoriamente su rol familiar, mientras que entre las mujeres ese porcentaje desciende al 61,3%.
Los resultados muestran una diferencia entre la percepción del propio desempeño y la dedicación que demanda la vida familiar, en un contexto donde las mujeres continúan asumiendo una proporción importante de las responsabilidades cotidianas.
La familia sigue siendo la principal fuente de satisfacción
Pese a los cambios en las expectativas sobre la maternidad y la paternidad, la familia conserva un lugar destacado en la vida de las personas consultadas.
El 43,2% señaló a la vida familiar como su principal fuente de satisfacción, por encima de la carrera u ocupación (12,7%), los deportes y la recreación (12,1%), los amigos (12%), los viajes (9,9%) y la religión o espiritualidad (8,7%).
La valoración de la familia también aumenta con la edad. Entre las personas de 18 a 34 años, el 23,7% la identificó como su principal fuente de satisfacción. La proporción asciende al 58,5% en el grupo de 35 a 49 años, al 60,2% entre los 50 y 64 años y al 71,4% entre quienes tienen 65 años o más.
Estos datos muestran que la importancia atribuida a los vínculos familiares convive con nuevas maneras de pensar la crianza y los proyectos personales.
Tener hijos pierde importancia como proyecto de vida
Uno de los cambios más marcados aparece en la comparación histórica sobre la importancia de tener y criar hijos para la calidad de vida familiar.
Según el Estudio Longitudinal sobre Familia en Argentina, en 2015 el 77% de los encuestados asignaba una alta importancia a esa dimensión. En 2025, el porcentaje descendió al 46%, una caída de 31 puntos porcentuales en diez años.
Entre los jóvenes de 18 a 34 años, la proporción es todavía menor: solo el 34% considera muy importante tener y criar hijos para la calidad de vida familiar.
La investigación también indagó sobre los motivos de quienes no tienen hijos y manifiestan que no desean tenerlos. Dentro de ese grupo, integrado por 89 personas de la muestra, el 57,3% respondió que tener hijos “no es mi proyecto”.
Entre las demás razones mencionadas aparecen no tener una pareja estable (38,2%), preferir viajar o vivir nuevas experiencias (32,6%), priorizar el desarrollo profesional (30,3%), la inestabilidad económica (22,5%) y la situación mundial por motivos ambientales, sociales o políticos (22,5%).
Los resultados sugieren que la decisión de no tener hijos responde a distintos factores. Las condiciones económicas forman parte de las consideraciones, pero también aparecen las prioridades personales y las formas en que cada persona proyecta su futuro.
El cuidado también afecta el descanso y los proyectos personales
Las responsabilidades familiares tienen consecuencias concretas en la organización de la vida cotidiana, especialmente para quienes son responsables principales del cuidado de otras personas.
Entre las mujeres que cumplen ese papel, el 54% señaló que cuidar les dificulta descansar lo suficiente. Entre los varones, la proporción fue del 30%.
La diferencia también se observa en la posibilidad de sostener proyectos personales: el 44% de las mujeres cuidadoras principales manifestó dificultades en ese aspecto, frente al 10% de los hombres.
Además, cuatro de cada diez cuidadores principales relevados presentan una sobrecarga intensa. Cuando la persona cuidada es un hijo o hija menor de 18 años, el porcentaje asciende al 48,4%.
Frente a este escenario, la conciliación entre trabajo y familia aparece como uno de los desafíos centrales. Entre las medidas laborales que podrían favorecer la decisión de tener hijos, la flexibilidad horaria y la autonomía para organizar el tiempo figuran entre las opciones más valoradas.
La cuestión, por lo tanto, no se limita a los ingresos económicos: también comprende la disponibilidad de tiempo para cuidar, descansar y desarrollar proyectos personales.
Los datos detrás de la investigación
Los resultados corresponden a investigaciones del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral.
El relevamiento incluye el Estudio Longitudinal sobre Familia en Argentina, con mediciones en 2000, 2005, 2015 y 2025; una encuesta online a 1.028 personas mayores de 18 años residentes en el país, realizada entre octubre de 2025 y abril de 2026; y el análisis de estadísticas oficiales del Ministerio de Salud de la Nación y del INDEC.
La encuesta utilizó una muestra no probabilística en cadena, por lo que sus resultados deben interpretarse teniendo en cuenta las características y limitaciones de ese método.
En conjunto, las investigaciones reflejan una transformación de la vida familiar argentina: tener hijos pierde centralidad como proyecto, sobre todo entre los más jóvenes, mientras la familia sigue siendo la principal fuente de satisfacción declarada. Al mismo tiempo, la distribución de las tareas de cuidado continúa mostrando diferencias entre mujeres y varones, con consecuencias sobre el descanso y el desarrollo personal.
En el contexto del Día de la Madre, estos datos invitan a poner en perspectiva no solo la maternidad, sino también las condiciones en las que se cría, se cuida y se construye la vida familiar.

