Calles de la ciudad
Del “modelo moderno” de los 90 a la obsolescencia actual de la señalización vertical urbana
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La señalética plástica instalada hace más de 30 años presenta desgaste y no aporta ingresos al municipio
A tres décadas de su implementación, el sistema de elementos de señalización vertical urbana de plásticos instalado a finales de los 90 vuelve a estar en el centro del debate. Aquella iniciativa, impulsada por una agencia de publicidad de Paraná y presentada al municipio local, proponía modernizar la señalización urbana mediante estructuras plásticas de fácil colocación y recambio, incorporando además un esquema publicitario que permitía financiar su instalación.
El modelo contemplaba tres paneles: dos destinados a la identificación de la calle y la numeración correspondiente a la cuadra, y un tercero reservado para publicidad comercial. Este último fue ofrecido a empresas locales mediante el pago de un canon, lo que en su momento permitió cubrir los costos de fabricación e instalación de la cartelería, al tiempo que generaba ingresos para la empresa prestataria del servicio.
La propuesta se implementó en una amplia zona del centro y en arterias clave de acceso desde el sector norte, reemplazando los tradicionales carteles de chapa por estas nuevas estructuras. Entre los argumentos que impulsaron el cambio se destacaban la modernización del sistema de señalización y la reducción de los costos de mantenimiento a largo plazo para el municipio.
Sin embargo, con el paso del tiempo, el sistema comenzó a evidenciar signos de desgaste. En ciudades como Paraná, donde también se adoptó este esquema, desde hace algunos años se viene llevando adelante un proceso de recambio, reemplazando la cartelería plástica deteriorada por nomencladores de chapa, más resistentes y de mejor visibilidad.
En Crespo, la situación presenta características similares. Muchos de estos carteles se encuentran visiblemente deteriorados, con superficies lijadas, colores desteñidos y pérdida de legibilidad. A esto se suma otro aspecto: la ausencia de ingresos para el municipio por la explotación publicitaria de estos espacios, ya que, no se abonan tributos por la publicidad exhibida.
En este contexto, surge la necesidad de repensar el sistema de señalización urbana. La actual gestión municipal, que en los últimos años ha impulsado un plan de mejora de los espacios públicos —incluyendo la puesta en valor de plazas y plazoletas, así como intervenciones en la red vial—, podría avanzar también en una renovación integral de los nomencladores de calles.
Una de las alternativas que se debe analizar es unificar el criterio de señalización en toda la ciudad mediante cartelería de chapa, producida en los talleres municipales, lo que permitiría no solo mejorar la estética urbana, sino también garantizar mayor durabilidad y control sobre su mantenimiento.
La discusión no es menor: se trata de un elemento cotidiano, pero clave para la orientación urbana, la seguridad vial y la identidad visual de la ciudad.

