De querer hacer algo más, a competir en un mundial de jazz
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Crespo.- El primer paso para comenzar a escribir una historia es que haya un protagonista y que a su vez, se proponga avanzar en pos de desencadenar sucesos que le permitan llegar al final deseado, a su objetivo, o al momento menos esperado, donde la sorpresa genera esa algarabía que le permite comprender que todo lo hecho hasta allí, valió la pena.
En este caso las protagonistas son nueve y a la historia la comenzaron el día que cada una decidió iniciar con clases de jazz, tap, entre otros estilos que se enseñan en la academia de danzas Motus a la que –algunas desde comienzo de este año y otras desde hace algunos años más–, se acercaron para aprender y socializar.
En noviembre, María José Zarate, Florencia Rothar, Graciela Ochoa; Ivana Gareis, Raquel Gorostiaga; Ana Paula Isla; Melina Lozada; Karen Jacob y Cindy Gottig; interpretaron un baile que habían preparado junto a la profesora Yanina Lacher, y que fue registrado en video, que enviaron a Rosario, donde se participaba de manera presencial o virtual de la competencia regional de Dance Worl Cup Latin América. Esa presentación les valió la clasificación al nacional que se desarrolló a principios de diciembre en Buenos Aires, donde obtuvieron el primer puesto clasificando al Mundial de España 2022.
Pero ¿quiénes son estas mujeres que integran el grupo de jazz adultos y que obtuvieron este primer lugar en la categoría Senior?. Florencia, Graciela e Ivana dialogaron con Paralelo 32, dando las respuestas a nuestras inquietudes.
“Si bien este grupo, que hoy está conformado, no es el mismo grupo que inició cuando comenzaron las clases de danza jazz en la academia, es el grupo que se ha consolidado. Algunas venimos desde el comienzo, y otras se incorporaron este año”, comentó Florencia, agregando que “siempre lo conversamos entre nosotras, que es un espacio que hemos encontrado como adultas para escapar de la rutina, desestructurando esa vida diaria que llevamos. Además de que muchas de nosotras en algún momento de la vida pensamos en bailar, teniendo ese deseo encendido pero que por distintas situaciones no pudimos llevar adelante, y en esta etapa de nuestras vidas llegó esta posibilidad de comenzar a desandar este camino”.
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Cuestión de actitud
Para Florencia, docente, es una cuestión de actitud el comprender que no hay edades para los desafíos, y que muchas veces está en nuestra propia cabeza el auto boicot ante preconceptos conservadores que llevamos. “A lo largo de este tiempo compartido hemos aprendido a desestructurarnos y sacarnos ese prejuicio que hemos construido a lo largo de nuestra vida”, comentó.
El espacio se transformó en un lugar de compartir con otras mujeres una pasión, que es el baile y el estar además aprendiendo de la danza en todo su contexto. “El hecho de presentarnos en Buenos Aires también significa para nosotras un antes y un después de todo lo aprendido y practicado, al vivenciar lo que creíamos que solía pasar en una competencia”, indicó Florencia.
A su vez, Graciela mencionó que el reconocimiento obtenido es un logro que no se esperaban, pero que refleja lo que se da en cada encuentro que se comparte para ensayar y bailar, “llegamos ahí mostrándonos tal cual somos, como vivimos ese momento de compartir esta pasión. Aunque la mayoría no nos conocíamos, solo de vista y sin haber tenido trato antes, al juntarnos, cada una con una historia distinta de vida, confluimos en esto que nos significa un punto de encuentro donde compartimos vivencias, anhelos, deseos, problemas; y allí estamos para sostener y contener a quien lo necesita”.
— ¿Qué las llevó a dar ese primer paso acercándose a la danza jazz?
“Creo que muchas no sabíamos ni lo que era el jazz, cuando la propuesta surgió. Y lo que nos convocó fue una palabra: para adultos. Muchas veníamos de estar practicando zumba, y acá te encontrabas con un espacio pensado para gente de cierta edad con la que podías congeniar”, comentó Florencia.
Ivana dijo que eligió hacer jazz no teniendo muy en claro que era. Al desempeñar su tarea de estilista, que le demanda estar muchas horas de pie; no quería participar de una actividad física o recreativa con mucho power. “Sabía que esto era más técnico, que requería energía pero no como un gimnasio o zumba”, a lo que agregó que “Siempre quise bailar, ya desde pequeña veía en Paralelo 32 la publicidad de la academia de danzas de Silvia Axt, y en ese momento tenía diez u once años, y soñaba que me trajeran a Crespo para tomar clases, pero en el campo nadie iba a dejar de trabajar para hacerlo”, contó.
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La experiencia en Buenos Aires
“Al subir al escenario, cuestión que fue la primera vez presentándonos ante público. Pensé, ‘ahora sí que me desmayo’. Pero cuando comenzó la música fue simplemente comenzar a realizar la coreografía, aunque debo reconocer que en ese momento fue como una desconexión total de mente y cuerpo; que al terminar la presentación se reflejó en una emoción donde comencé a llorar, al igual que las demás”, contó Ivana.
“Es un momento emotivo, bajas del escenario y te abrazas de la alegría que te aborda por haber vivido esa experiencia”, agregó Graciela.
Para Ivana este viaje tuvo otras connotaciones, como el aprender a dejar su trabajo y no postergar estos momentos que son únicos. “A mi me cuesta mucho decir que no en lo laborar, y cuando dijeron la fecha en que se realizaba la competencia en Buenos Aires, que era un sábado de recepciones en Crespo y zona donde pedían turnos para peinarse y maquillarse; fue aprender a decir que no”, indicó. Y mencionó que hay que tener en cuenta que, para llegar a ese momento de estar sobre el escenario compitiendo, todas debieron pasar por distintas etapas en lo personal y laboral. “Cada una tuvo que organizar su hogar y sus quehaceres, transformándose en un desafío a lo largo de dos semanas el restructurar no solo la rutina diaria, sino que los trajes y la coreografía”, indicó.
Finalmente llegaron a Buenos Aires, participaron y lograron obtener el primer puesto en el Dance Worl Cup Latin América que les dio un pase al mundial que se realizará en España en el 2022. Ahora el desafío es definir su participación, y como llegar a recaudar los fondos necesarios para viajar.

