En Argentina
Confirman dos nuevos casos de resistencia en Chloris virgata y advierten sobre cambios urgentes en el manejo agrícola
:format(webp):quality(40)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/confirman_dos_nuevos_casos_de_resistencia_en_chloris_virgata_y_advierten_sobre_cambios_urgentes_en_el_manejo_agricola.png)
La Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) y el INTA EEA Manfredi confirmaron la existencia de dos nuevos biotipos de Chloris virgata con perfiles de resistencia diferenciados, un hallazgo que representa una señal de alerta para productores y técnicos agrícolas ante el avance sostenido de esta maleza en gran parte del país.
La actualización llega dos años después de que, en 2024, el INTA Manfredi y la REM emitieran una alerta amarilla en la región, advirtiendo la posible aparición de resistencia múltiple en esta especie. Sin embargo, nuevos estudios permitieron precisar el escenario: no se trata de plantas con doble resistencia simultánea, sino de dos poblaciones distintas de la misma maleza, cada una resistente a un herbicida específico.
Una maleza de fuerte impacto productivo
Chloris virgata es una gramínea anual estival, macolladora y altamente agresiva, capaz de producir más de 40.000 semillas por planta. Una de sus principales características es su emergencia escalonada, lo que dificulta su control mediante una sola aplicación o intervención agronómica.
En lotes con alta infestación, puede provocar pérdidas de rendimiento de hasta el 80% en cultivos estivales. Inicialmente concentrada en el norte y centro del país, actualmente su expansión alcanza casi toda el área agrícola nacional, cubriendo aproximadamente 11 millones de hectáreas.
Dos biotipos, dos resistencias
Los estudios surgieron a partir de reportes de fallas de control observadas en diferentes zonas productivas.
Por un lado, el ingeniero agrónomo Diego Ustarroz, del INTA EEA Manfredi, recibió denuncias de fallas en aplicaciones con haloxifop R-metil en cercanías de Colonia Cocha. Paralelamente, ensayos desarrollados en lotes próximos a Costa Sacate detectaron fallas de control con glifosato que excedían la tolerancia natural de la especie frente a ese activo.
Los análisis de laboratorio confirmaron finalmente dos nuevos casos de resistencia en Argentina:
- Biotipo “Costa Sacate”: resistente a glifosato.
- Biotipo “Colonia Cocha”: resistente a haloxifop R-metil.
Desde la REM aclararon que es fundamental evitar interpretaciones erróneas: no se trata de individuos con doble resistencia, sino de dos poblaciones distintas de Chloris virgata, cada una con resistencia específica.
Manejo integrado: la principal recomendación
Frente a este nuevo escenario, los especialistas remarcan la necesidad de abandonar estrategias basadas exclusivamente en controles químicos y avanzar hacia un manejo integrado de malezas.
Entre las principales recomendaciones figuran:
- Intensificación y rotación de cultivos.
- Alternancia de sitios de acción herbicida.
- Reducción de la presión de selección.
- Combinación de controles postemergentes con herbicidas residuales.
Debido a la emergencia escalonada de la maleza, los tratamientos postemergentes deben complementarse con residuales que permitan cerrar la ventana de escape.
Entre las alternativas de alta eficacia mencionadas se destacan:
Para soja STS:
- Piroxasulfone (solo o en mezcla)
- Diclosulam
- Sulfometurón + clorimurón
Para maíz:
- Biciclopirona + S-metolacloro
Además, un dato alentador es que todos los biotipos evaluados mostraron susceptibilidad a cletodim. Esto permite que, salvo el biotipo resistente a glifosato, otras poblaciones de Chloris virgata aún puedan controlarse eficazmente mediante la mezcla de glifosato + cletodim en postemergencia temprana.
Asimismo, el haloxifop R-metil continúa siendo una herramienta válida para poblaciones que no presenten resistencia específica.
La importancia de un diagnóstico preciso
Desde la REM subrayaron que ante cualquier falla de control, el primer paso debe ser descartar causas agronómicas antes de atribuir el problema a resistencia.
Factores como el estadio de desarrollo de la planta, condiciones climáticas, calidad de aplicación o cobertura insuficiente pueden influir notablemente en la eficacia de los tratamientos.
Con la confirmación de estos nuevos biotipos resistentes, el desafío para la agricultura argentina se vuelve cada vez más complejo. Técnicos y productores coinciden en que el manejo integrado, el monitoreo temprano y la diversificación de estrategias serán claves para contener el avance de una maleza que ya representa una de las principales amenazas para la productividad agrícola del país.

