Sociedad
Carlos Sigvardt: “Educar emocionalmente es enseñar a vivir”
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En una extensa entrevista realizada por Mariana Rupp en el programa La Hora Dorada, que se emite por streamin en Paralelo32.com.ar, el licenciado Carlos Sigvardt profundizó sobre la importancia de la educación emocional en tiempos de crisis de salud mental, el rol de la escuela, la crianza en tiempos de redes sociales y los desafíos que enfrentan adolescentes y docentes.
Sigvardt, docente con una extensa trayectoria, lleva más de 15 años dedicado a la difusión de la educación emocional. Según explicó, su interés por este campo nació al advertir que “la educación necesitaba una reconversión” en aspectos vinculados a la convivencia, el trato entre las personas y el propósito de vida.
“Si hace 15 años atrás veía la educación emocional como una necesidad, hoy es imperioso hablar de lo emocional”, afirmó, y subrayó que actualmente se observa “una crisis de salud mental importante”.
Educación emocional: una herramienta pedagógica
El especialista remarcó que la educación emocional no es una terapia, sino una herramienta pedagógica que permite comprender cómo funciona el cerebro y cómo las emociones influyen en la forma de pensar, sentir y actuar.
“De acuerdo a cómo pensamos, así nos sentimos. La educación emocional mejora las habilidades emocionales para vivir mejor”, explicó.
En ese marco, destacó la importancia del propósito de vida, retomando una idea de Friedrich Nietzsche: “Quien tiene un propósito encuentra todos los cómos”. Para Sigvardt, tener un propósito ayuda a ordenar la vida, reducir la ansiedad y orientar decisiones.
Adolescencia, redes sociales y ausencia adulta
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el impacto de las redes sociales en adolescentes. El especialista advirtió que los adultos se están “retirando de la crianza” y dejando ese rol a la virtualidad.
“No dejaríamos a un niño de cinco años solo en una avenida, pero sí le damos un celular sin acompañamiento. Es lo mismo”, comparó.
Según explicó, la exposición constante a redes sociales genera ansiedad, miedo a la exclusión y una necesidad de validación permanente. “Estamos ante la primera generación criada íntegramente con redes sociales”, señaló, y agregó que muchos jóvenes viven con miedo a no ser aceptados.
Escuela, frustración y pensamiento crítico
Sigvardt también analizó el rol de la escuela y señaló que uno de los grandes desafíos actuales es recuperar el deseo de aprender. “El gran reto es generar el deseo por aprender. La escuela debe enseñar para la vida”, sostuvo.
En este sentido, destacó la importancia de enseñar pensamiento crítico, método científico y manejo de la frustración. “Hoy muchos adolescentes transforman la frustración en fracaso y abandonan rápidamente”, indicó.
El docente advirtió que los problemas de violencia, comunicación deficiente y soledad en la tarea docente afectan el clima escolar. “La violencia no nace en la escuela, es social y desemboca en ella”, afirmó.
Proyecto de ley y experiencias en el país
Durante la entrevista, Sigvardt contó que desde la Fundación Educación Emocional se presentó en cuatro oportunidades un proyecto de ley de educación emocional en la Legislatura de Entre Ríos.
Explicó que el proyecto propone capacitar a docentes, trabajar con estudiantes y también implementar escuelas para padres. “Es de bajo costo y de alto impacto”, sostuvo.
Asimismo, señaló que provincias como Corrientes, Misiones, Chaco, Jujuy y Tucumán ya cuentan con programas similares, y relató su experiencia de trabajo en Salta, donde se aplicó educación emocional en escuelas secundarias tras detectar altos índices de suicidio adolescente.
Límites, libertad y responsabilidad
En relación con la crianza, Sigvardt sostuvo que los límites son fundamentales para el desarrollo emocional. “Los chicos necesitan límites, juego y también frustración”, afirmó, y advirtió que hoy se observan dificultades para tolerar el fracaso.
“El límite es necesario. Pasamos del autoritarismo a una libertad sin responsabilidad. Hay que encontrar el equilibrio”, sostuvo.
También se refirió al uso de dispositivos tecnológicos y redes sociales, remarcando la importancia de establecer criterios claros y acuerdos familiares.
Un cambio posible
Para el especialista, la clave está en la educación y en el compromiso colectivo: “No se trata de tener la verdad absoluta, sino de buscar alternativas. Lo peor que podemos hacer es quedarnos como estamos”.
En el cierre de la entrevista, dejó una reflexión sobre el futuro:
“Antes nos preguntábamos qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos. Hoy deberíamos preguntarnos qué hijos le vamos a dejar a este mundo”.

