Política en Argentina
Carlos Pagni analizó en Adepa el clima político, el miedo social y los desafíos del periodismo
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En la 190ª Junta de Directores de Adepa, el periodista planteó que la incertidumbre atraviesa a la sociedad, advirtió sobre la simplificación del debate público y llamó a recuperar la complejidad en el ejercicio periodístico.
En el auditorio de la prensa argentina, ubicado en Chacabuco 314 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el periodista Carlos Pagni protagonizó una de las exposiciones centrales de la 190ª Junta de Directores de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), con un análisis profundo sobre el escenario político actual, el impacto del miedo en la sociedad y los dilemas del periodismo contemporáneo.
El encuentro fue moderado por Daniel Dessein, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de la entidad y director de La Gaceta de Tucumán, y reunió a directivos de medios de todo el país en una jornada atravesada por la reflexión sobre el presente democrático.
El miedo como motor de época
Pagni sostuvo que uno de los rasgos dominantes de la actualidad es la expansión del miedo como factor que condiciona las conductas sociales. Según explicó, no se trata de un temor abstracto, sino de uno profundamente ligado a la incertidumbre, la dificultad de comprender un mundo cada vez más complejo y, especialmente, al riesgo de perder el empleo.
Ese fenómeno —indicó— no es exclusivo de la Argentina, sino que se manifiesta a nivel global, impulsado por transformaciones tecnológicas, cambios en los sistemas productivos y una creciente competencia internacional. Sin embargo, en el plano local se ve intensificado por décadas de inestabilidad económica, informalidad laboral y falta de previsibilidad.
Frente a ese escenario, advirtió, las sociedades tienden a simplificar la realidad. La necesidad de encontrar respuestas rápidas a problemas complejos deriva en explicaciones reduccionistas que, en muchos casos, se apoyan en la construcción de enemigos.
Redes sociales, simplificación y democracia
En su análisis, el periodista remarcó que esa simplificación es utilizada por la política como una herramienta eficaz para canalizar el malestar social. La identificación de responsables concretos permite ordenar el enojo colectivo, aunque a costa de empobrecer el debate público.
En ese proceso, señaló el rol central de las redes sociales —en particular la plataforma X— como amplificadoras de discursos extremos. Allí, la agresividad y la polarización encuentran un terreno propicio que impacta directamente en la calidad democrática.
“La democracia supone diálogo e intercambio, y reconocer que uno no tiene toda la verdad”, explicó. Sin esa premisa, advirtió, se debilita la construcción de consensos y se deterioran las instituciones.
Un periodismo en tensión
Pagni también se detuvo en el rol del periodismo, al que definió como una herramienta clave para fomentar el pensamiento crítico, especialmente frente al poder. “El periodismo no es de un bando ni de otro”, afirmó, en contraste con las lógicas del periodismo militante.
No obstante, reconoció que la actividad atraviesa una tensión estructural: la necesidad de sostener modelos económicos obliga a captar audiencias, lo que muchas veces empuja hacia formatos más ligados al entretenimiento.
“Es muy difícil entretener sin simplificar o vulgarizar”, admitió. Sin embargo, cuestionó que esa sea la única alternativa posible y advirtió que optar por lo fácil empobrece tanto el contenido como el interés por la profesión.
A esa problemática se suma la lógica de la inmediatez. La exigencia de explicar la realidad en tiempo real reduce los márgenes para la reflexión. “Muchas veces tenemos que opinar sin tiempo para pensar”, señaló.
Liderazgos, populismo y economía
Al referirse a los liderazgos actuales, Pagni analizó los casos de Javier Milei y Donald Trump, a quienes definió como expresiones contemporáneas de fenómenos populistas. Según explicó, se trata de liderazgos que apelan más a las emociones —el miedo, el enojo y la frustración— que a la racionalidad, y que logran capitalizar el descontento social.
No obstante, marcó una diferencia entre el plano discursivo y la práctica de gobierno. En el caso argentino, sostuvo que la gestión de Milei recurre a herramientas económicas tradicionales para enfrentar la inflación, como el ajuste del Estado, la apertura económica y el reordenamiento macroeconómico.
El desafío del empleo y los tiempos políticos
Uno de los ejes más relevantes de su exposición fue el problema del empleo. Pagni advirtió que el mundo atraviesa una transformación estructural en la que los sectores más dinámicos en generación de divisas no necesariamente crean trabajo en la misma proporción.
En la Argentina, esa tensión se profundiza: las actividades más competitivas son intensivas en capital, mientras que los sectores que generan empleo masivo enfrentan dificultades de productividad.
En ese marco, retomó una idea del economista Ricardo Arriazu: los procesos de destrucción de empleo son mucho más rápidos que los de creación. A partir de allí, planteó un interrogante central para la política: cuánto tiempo puede sostener una sociedad un proceso de ajuste sin ver resultados concretos, especialmente en un sistema democrático donde el respaldo electoral es determinante.
Un escenario político abierto
De cara al futuro, Pagni consideró que el kirchnerismo atraviesa un proceso de desgaste, con dificultades para renovar su propuesta y reconectar con la sociedad.
Al mismo tiempo, señaló que el oficialismo no tiene garantizado un triunfo en primera vuelta si la agenda pública deja de centrarse en la inflación y comienzan a ganar peso los problemas vinculados al empleo y la producción.
En ese contexto, planteó la posibilidad de que emerja una alternativa política que combine orden macroeconómico con sensibilidad productiva y social, un perfil que —según su mirada— aún no aparece con claridad.
La complejidad como desafío
Hacia el cierre, el periodista propuso una reflexión de largo plazo. Recordó que grandes transformaciones históricas en el mundo del trabajo, como el surgimiento de la agricultura, generaron crisis profundas pero también nuevas formas de organización social.
“Tal vez la historia encuentre una solución que hoy no podemos ver”, sostuvo.
Su conclusión sintetizó el eje de toda la exposición: en una época dominada por la simplificación, el verdadero desafío es sostener la complejidad. Y, en ese camino, recuperar una capacidad esencial del periodismo: pensar.

