Carlitos González: El momento que cambió para siempre el fútbol paraguayo
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La selección guaraní dio el batacazo y eliminó a Alemania en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, en su regreso al máximo torneo después de 16 años. El seguiense radicado en Crespo cuenta esta gran experiencia que vivió como asistente técnico de Gustavo Alfaro.
Crespo. La Copa del Mundo disputada en Estados Unidos, México y Canadá llegó a su fin el pasado domingo 19 de julio, con la consagración de España sobre Argentina. La 23.ª edición del certamen, que por primera vez contó con 48 selecciones, dejó grandes momentos futbolísticos.
Después de 16 años, Paraguay volvió a disputar un Mundial y escribió una nueva página dorada de su historia. El equipo guaraní no solo regresó al máximo escenario del fútbol, sino que protagonizó uno de los grandes batacazos del torneo al eliminar a Alemania por penales, tras igualar 1 a 1 en el tiempo suplementario.
En Paraguay, el triunfo fue considerado uno de los acontecimientos deportivos más importantes de su historia, al punto de que el Gobierno decretó feriado nacional al día siguiente.
Como anunciamos en ediciones anteriores, el cuerpo técnico encabezado por el argentino Gustavo Alfaro contó entre sus integrantes con el seguiense Carlos «Carlitos» González, radicado desde hace varios años en Crespo. Tras la finalización del Mundial y mientras espera definir su futuro profesional, González dialogó con Paralelo32 sobre la experiencia vivida.
—¿Cómo se vive un Mundial desde adentro?
—El Mundial siempre es una locura. Es el evento más importante que existe en el fútbol. Fuimos con mucha expectativa después de la buena eliminatoria que habíamos hecho. Nos tocó uno de los grupos más parejos, con Estados Unidos, que era uno de los anfitriones y tenía un buen equipo. Ya lo habíamos enfrentado en amistosos, por lo que conocíamos su forma de jugar.
El arranque no fue bueno porque perdimos mal contra ellos. Fue un golpe muy duro. Desde que asumimos nunca habíamos recibido tantos goles en un partido, ni siquiera en amistosos, y esa vez nos hicieron cuatro. Tuvimos que reacomodar al equipo y volver a ponerlo de pie para tratar de seguir en carrera.
Por suerte, los muchachos escucharon y aceptaron el desafío. En el partido siguiente, contra Turquía, ganamos con un gol de Matías Galarza. Manejamos bien la parte defensiva, aunque ellos tuvieron mucho la pelota. Después ocurrió la expulsión de Miguel Almirón por taparse la boca.
Turquía había llegado al Mundial a través del repechaje europeo, pero en el ranking FIFA estaba mejor posicionada que nosotros. Era un partido de mucho riesgo porque veníamos de perder con Estados Unidos y ellos tenían jugadores importantes, que actuaban en las mejores ligas de Europa.
Después jugamos con Australia, un país que viene mejorando Mundial tras Mundial. Es un equipo muy físico, con una defensa muy dura y bastante similar a nosotros. Quizás le falta un poco en lo ofensivo, pero es un rival complicado.
En la última fecha queríamos ganar para clasificar segundos y no quedar a la expectativa de entrar como uno de los mejores terceros. No se pudo. Igualamos en puntos y, por diferencia de gol, Australia terminó segunda.
—Este Mundial fue especial para Paraguay por haber eliminado a Alemania. ¿Cómo se vivió ese momento histórico dentro de la cancha?
—Si bien es fácil hablar con el diario del lunes, sabíamos que Alemania era un equipo muy competitivo, una potencia mundial, al igual que Francia o Argentina. Tratamos de llevarlo a nuestro juego. Por momentos lo conseguimos y por otros no, pero pudimos lograr lo que queríamos.
Apostamos a tener una defensa fuerte y a lastimarlos con alguna pelota parada o un ataque directo. Pudimos sacar ventaja con el gol de Julio Enciso, después nos empataron y fuimos al alargue y, finalmente, a los penales, donde Orlando Gill estuvo muy bien.
Con Paraguay ya habíamos enfrentado a Brasil y Argentina, dos selecciones muy fuertes, y habíamos obtenido resultados positivos. Si bien las características son diferentes, sabíamos que contra Alemania teníamos que neutralizar sus principales virtudes.
En los penales uno ve qué jugadores tienen más confianza y personalidad, porque también se trata de eso. Se pueden practicar y el arquero puede estudiar hacia dónde suelen patear los rivales, pero, al final, todo depende de la confianza del que patea y del que ataja.
Pudimos sacar una buena diferencia y después les tocó errar a Antonio Sanabria y Fabián Balbuena. Los chicos tienen una personalidad muy fuerte. Haber dejado afuera a Alemania fue un triunfo para todo un país. No es fácil hacerlo. Después parece que fue un partido más, pero no lo fue.
—Después del partido, algunos jugadores alemanes dijeron que su selección no había hecho un buen Mundial por perder contra un equipo como Paraguay. ¿Cómo tomaron esas declaraciones?
—No les dimos mucha importancia. El fútbol es el mismo, pero se juega de distintas maneras en las diferentes partes del mundo. En Argentina hay mucha agresividad física porque se la permite. Si vas a México o a la MLS de Estados Unidos, no hay tanta rigurosidad en ese aspecto. En Europa tampoco hay tanto roce físico y se marca más el pase.
Si a ellos no les gustó nuestra forma de jugar, es un problema de ellos. Nosotros estuvimos dentro del reglamento. Más allá de que este varió para algunos, como ocurrió con la expulsión de Miguel Almirón por taparse la boca, hubo jugadores europeos que no recibieron el mismo castigo por una infracción similar, como Declan Rice contra Argentina.
—La participación de Paraguay terminó con la derrota ante Francia, uno de los grandes candidatos al título. ¿Qué sensaciones te dejó ese partido?
—Con Francia planteamos un partido parecido al de Alemania. Creo que Francia es más rápida y tiene mayor agresividad por los costados y por el centro. Nosotros sabíamos que, si éramos fuertes, podíamos reducir sus posibilidades de gol.
Por momentos logramos llevar el partido a nuestro ritmo. No había que sacar las piernas del área, y eso fue lo que ocurrió. Francia venía pasando por encima de todos y nosotros logramos frenarla un poco. Después de ese partido bajó algo su rendimiento. No sé si nosotros les mostramos el camino a los otros rivales, pero algo se vio.
—Antes del Mundial hicieron una gran campaña en las Eliminatorias y lograron clasificar después de 16 años. ¿Cómo fue ese proceso?
—Paraguay no clasificaba al Mundial desde 2010. Cuando nosotros asumimos, estaba fuera de la zona de clasificación. Nuestro debut fue en Montevideo, contra Uruguay, donde empatamos 0 a 0. Después logramos muy buenos resultados, entre ellos las victorias contra Brasil y Argentina.
La gente se entusiasmó y estaba muy motivada. En Paraguay, las Eliminatorias se juegan siempre en el Defensores del Chaco. Desde el predio hasta el estadio, en un viaje normal, hay una hora. Nosotros tardábamos más de una hora y media porque el micro tenía que ir más despacio por la cantidad de gente que salía a las calles a alentarnos.
Ahora Gustavo tendrá que resolver algunas cosas y veremos qué sucede. Nuestro contrato terminó, pero veremos si renovamos o no. Creo que el trabajo que hicimos fue bueno. La gente está muy conforme y el paraguayo está más que feliz.
—Para terminar, te pregunto como argentino: ¿Cómo viste a nuestra selección en este 2026?
—A la Selección Argentina la vi bien. Se están hablando muchas cosas extrafutbolísticas que uno no conoce, pero, desde lo deportivo, creo que Argentina iba a sentir el rigor físico por la seguidilla de partidos. España también venía con esa carga, pero en esta clase de competencias, cuando jugás un día después que tu rival o llegás con un día menos de descanso, eso se termina pagando.
Imagino que Scaloni y su cuerpo técnico habían planteado el partido para hacer los cambios en el segundo tiempo, pero lamentablemente tuvieron que cambiar a tres de los cuatro defensores. Eso te limita mucho. Si habías estudiado el partido para definirlo en el segundo tiempo o en el alargue, esa situación te modifica todo.
De todos modos, fue un buen Mundial para Argentina. Uno se adapta a lo que tiene. Si bien no vi al equipo con la velocidad que tenía en Qatar, sí vi un equipo maduro. En varias ocasiones tuvo que empezar perdiendo, pero cuando tuvo que salir a buscar el resultado lo hizo con una personalidad que asombró a todos. Se plantó en la cancha y lo consiguió.
Contra España pasó algo parecido. Giuliano Simeone tuvo una oportunidad muy clara y, si la convertía, el partido podría haber sido diferente. Esa personalidad para ir a buscar el resultado cuando está perdiendo no la tiene cualquier equipo. Argentina tiene una garra y una entrega que no tienen otras selecciones.

