Carina Huber: comunicación, maternidad y el desafío de disfrutar el presente
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La comunicadora y emprendedora pasó por ‘La Hora Dorada’, el programa que conduce Mariena Rupp por Flop!TV, y habló sobre su recorrido en los medios, su emprendimiento gastronómico, la maternidad y las distintas facetas que construyó a lo largo de los años.
Carina Huber se define con tres palabras: auténtica, sincera y emprendedora nata. Durante una entrevista en La Hora Dorada, el programa que conduce Mariena Rupp por la señal de streaming Flop!TV, habló sobre su vida cotidiana, sus proyectos y las decisiones que tomó para priorizar aquello que hoy considera más importante: estar presente para sus hijos.
La conversación recorrió distintas facetas de su personalidad, desde su actividad en los medios hasta su emprendimiento relacionado con la cocina y su particular dificultad para quedarse quieta.
“Soy un Uber”, bromeó al explicar parte de su rutina como mamá. Llevar a sus hijos, buscarlos, organizar actividades y compatibilizar horarios forma parte de una dinámica cotidiana que, según contó, le demanda planificación y movimiento permanente.
“En la vida uno tiene que hacer lo que le llena el corazón”, sostuvo al referirse a su vínculo con la cocina. Lo que durante años hizo para su familia se transformó también en un emprendimiento destinado a personas que necesitan una alimentación diferente.
Una vida en movimiento
Durante el denominado “ping-pong” del programa, Huber dejó algunas definiciones que ayudaron a conocer su personalidad más allá de su actividad pública. Prefiere el día antes que la noche, la montaña antes que el mar y las zapatillas antes que los tacos. Cocina antes que pedir comida y elige improvisar antes que planificar.
También contó que escucha principalmente rock nacional y mencionó entre sus preferencias a Virus, Los Redondos y Los Piojos. La música, la cocina y sus hijos aparecen como parte de su vida cotidiana. Sobre estos últimos, señaló que son quienes más la hacen reír y destacó especialmente las ocurrencias de uno de ellos, a quien describió como espontáneo y parecido a ella.
“Me dicen que soy muy niña y me encanta. No pienso cambiar”, expresó. Esa espontaneidad también aparece en su forma de relacionarse con los demás. Huber reconoció que prefiere decir lo que piensa, aunque algunas veces eso pueda traerle problemas.
El desafío de parar
Uno de los momentos de la entrevista giró en torno a su dificultad para quedarse quieta. Huber contó que incluso durante un feriado, cuando no tiene obligaciones, suele buscar alguna actividad para hacer. Plantar, cocinar o dedicarse a alguna tarea de la casa aparecen como alternativas antes que pasar un rato sentada en el sillón.
La situación generó una reflexión durante la charla a partir de un mensaje de una oyente, que planteó si esa necesidad permanente de actividad podía estar relacionada con la dificultad para “bajar la guardia” y soltar el control.
Huber admitió que podría ser así y reconoció, entre risas, que incluso le molesta ver a otras personas descansando cuando ella está ocupada.
“Ser comunicadora es servicio”
Al hablar de su profesión, Huber resumió su manera de entenderla con una definición sencilla: “Ser comunicadora es servicio”.
La comunicación forma parte de su recorrido profesional y también de una manera de vincularse con la comunidad. En la entrevista destacó la importancia de que aparezcan nuevas voces y espacios en los medios locales. También reivindicó el vínculo entre quienes trabajan en comunicación en Crespo y cuestionó la idea de una competencia permanente.
“En los medios es sumar, aportar”, planteó durante la conversación, al destacar la posibilidad de compartir experiencias y construir vínculos más allá de las diferencias entre empresas o propuestas periodísticas.
La cocina como cable a tierra
Entre todas las actividades que forman parte de su vida, la cocina ocupa un lugar especial. La definió como su “cable a tierra” y explicó que encontró allí una manera de combinar una actividad que disfruta con la posibilidad de ofrecer un servicio a otras personas.
La cocina también aparece vinculada con una concepción más amplia sobre el cuidado y la familia. Para ella, preparar alimentos no es solamente una tarea doméstica, sino una forma de transmitir afecto.
Maternidad y prioridades
La parte más personal de la entrevista apareció cuando la conductora del programa le preguntó qué aspecto de su vida disfruta más en esta etapa. La respuesta fue inmediata: la maternidad.
La entrevistada contó que decidió priorizar la presencia cotidiana junto a sus hijos y reconoció que esa elección implicó dejar otras actividades en segundo plano. “Los días son lentos o se hacen un poco largos, pero los años son cortos”, expresó al describir la sensación de ver crecer a sus hijos.
También definió la maternidad como un aprendizaje permanente. Al completar la frase “ser mamá me enseñó...”, respondió: “paciencia” y “dar mucho amor”.
Su mayor satisfacción cotidiana, contó, es compartir el desayuno con sus hijos en la galería, mirando el sol. Una escena sencilla que definió como uno de esos “placeres gratuitos” de la vida.
Aprender a disfrutar el presente
La entrevista también dejó lugar para hablar de proyectos personales y sueños pendientes. Entre ellos apareció uno que Carina tiene desde hace tiempo: conocer París.
No descartó incluso la posibilidad de viajar sola. Según contó, ya tuvo experiencias de vacaciones en soledad y aprendió a disfrutar de esos momentos. “Uno nunca sabe. A veces la mejor cita es con uno mismo”, reflexionó.
También reconoció que le gustaría animarse a realizar alguna actividad que le genere adrenalina, como volar en planeador, aunque inmediatamente puso en duda si se animaría.
“Cada mañana se vuelve a empezar”
Hacia el final de la entrevista llegó la llamada “pregunta dorada”, el momento en que Rupp le pidió que mirara todas las versiones de sí misma que fue construyendo —mujer, mamá, comunicadora y emprendedora— y eligiera cuál quiere disfrutar más en este momento.
La respuesta volvió a llevarla a la maternidad. Aseguró que hoy quiere disfrutar especialmente ese rol porque siente que el tiempo pasa rápidamente y que la infancia de sus hijos no se repite. “Estoy contenta de lo que estoy sembrando en mi casa con mis hijos”, afirmó.
Antes de despedirse, dejó otra definición que sintetiza buena parte de la conversación: “Cada mañana se vuelve a empezar”. Una frase que resume también el momento que atraviesa: una comunicadora que continúa vinculada a los medios, una emprendedora que encontró en la cocina una nueva herramienta y, sobre todo, una mamá que decidió poner el presente familiar en el centro de sus prioridades.

