Caña con ruda, el elixir de Hugo Godoy que ya es tradición
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Fiel a la costumbre del 1º de Agosto, la clásica despensa frente al Salaberry se prepara para convidar el brebaje sanador y ahuyentar los males.
Lo que empezó como un gesto familiar para agasajar a los clientes de paso, con los años se convirtió en un ritual infaltable del calendario popular victoriense. Frente al Hospital Salaberry, la despensa de Hugo Godoy ya respira el aroma característico de la caña con ruda, la preparación que cada 1º de Agosto —coincidiendo con el Día de la Pachamama— reúne a vecinos y curiosos en busca de su dosis de “protección y buenas energías” según la tradición cuyo origen se pierde en el tiempo.
Para esta edición, Hugo decidió no dejar nada al azar. “El año pasado fue atípico porque la sequía y el calor me secaron las plantas; hice unos 120 litros y se terminaron en el día. Por eso este año me adelanté antes de que se secaran las rudas y ya empecé temprano”, cuenta el comerciante a Paralelo32. La previsión dará sus frutos: estima que este 2026 alcanzará una producción cercana a los 200 litros.
Mística, almíbar y trabajo en familia
La elaboración conserva sus secretos y tiempos litúrgicos. Gran parte del macerado se realiza tradicionalmente durante el Viernes Santo, dejando que la hierba y el alcohol descansen y ganen fuerza. Luego, en los primeros días de julio, llega la etapa decisiva: el agregado del almíbar para equilibrar el sabor, el envasado y el etiquetado con marca propia.
Detrás del proceso hay, además, un verdadero equipo familiar. “Como siempre, mi señora me da una mano enorme haciendo el almíbar y ahora sumé a mi hija más chica para etiquetar”, relata Hugo entre risas, reconociendo el trabajo colectivo que requiere vestir cada botella.
La copita no se cobra
A una semana de la fecha clave, el movimiento ya empieza a sentirse en el mostrador. Aunque la venta de botellas para llevar o regalar ya arrancó de manera anticipada para los precavidos, la esencia del lugar se mantiene intacta.
Este año el 1º de Agosto caerá sábado, y Hugo renueva la invitación abierta a toda la comunidad. La consigna en el mostrador sigue siendo la de siempre: la copa para degustar y cumplir con el ritual en el lugar es invitación de la casa. Para el que quiera llevarse el "elixir" a su mesa o regalárselo a un amigo, las botellas etiquetadas ya están listas en los estantes.
La caña con ruda es una de las tradiciones más vivas del folklore sudamericano, nacida de un profundo sincretismo cultural entre la medicina popular de los pueblos guaraníes y los ingredientes traídos por los colonizadores españoles. Aunque no existe un registro histórico ni un nombre propio que atribuya su invención a una persona en particular, se sabe que las comunidades originarias del Litoral ya utilizaban macerados de plantas medicinales con licores nativos para combatir los males del invierno. Con la llegada de la caña de azúcar y la ruda —una planta medicinal de origen europeo— la fórmula se transformó en el brebaje que conocemos hoy, consolidándose a través de la tradición oral como un verdadero escudo contra las enfermedades.
Más allá de su uso medicinal contra afecciones digestivas y parásitos, tomar este elixir cada primero de agosto encierra un potente significado místico. En la sabiduría popular se decía que julio los prepara y agosto los lleva, haciendo referencia al mes más riguroso del invierno en el hemisferio sur. Así, la caña con ruda se convirtió en un ritual de protección, en la ilusión de para espantar la envidia, ahuyentar los males y atraer la salud para el resto del año. Esta costumbre guaraní terminó fusionándose con la gratitud andina hacia la Pachamama; en el lenguaje quechua ‘madre tierra’; por lo que hasta el día de hoy se acostumbra a convidar el primer sorbo a la tierra antes de beber tres tragos en ayunas para renovar la energía y celebrar la vida.

