Servicio
Bomberos y compañeros de vida: 13 años compartiendo amor, guardias y emergencias
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“Cuando uno jura como bombero, se muere como bombero”: la historia de una pareja al servicio de Crespo
En el Día del Bombero Voluntario Argentino, las historias de quienes integran los cuarteles suelen estar marcadas por el compromiso, la solidaridad y la vocación de servicio. En Crespo, la de Tiana y Pablo suma además un ingrediente especial: el amor.
Llevan 13 años juntos y ambos forman parte del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Crespo. Aunque hoy comparten guardias, capacitaciones y emergencias, su historia comenzó lejos del cuartel. Fue a través de otras actividades que se conocieron y, con el tiempo, Tiana descubrió en la pasión de Pablo por el servicio una vocación que también terminaría abrazando.
Pablo acumula 33 años dentro de la institución. Prácticamente creció junto al cuartel. Recuerda los tiempos en que los bomberos funcionaban en un galpón alquilado y cómo colaboró, junto a otros voluntarios, en la construcción del edificio actual. “Se hizo a pulmón”, resume.
Para Tiana, la experiencia fue diferente. Su ingreso estuvo motivado por las ganas de ayudar y el ejemplo cotidiano de quien hoy es su compañero de vida. Lo que comenzó como una prueba se convirtió rápidamente en una pasión que la llevó a asumir responsabilidades dentro del cuerpo activo.
La pareja también comparte el desafío de combinar la vida familiar con una actividad que no entiende de horarios. Son padres de un hijo de 12 años, que creció escuchando sirenas y entendiendo que, cuando llega una emergencia, muchas veces mamá o papá deben salir de inmediato para ayudar a otros.
A lo largo de los años enfrentaron situaciones complejas y riesgosas. Sin embargo, coinciden en que volverían a elegir este camino. Ambos destacan que ser bombero voluntario implica una formación permanente, sacrificios personales y el apoyo incondicional de la familia.
“Cuando uno jura como bombero, se muere como bombero”, expresó Pablo durante una entrevista radial. Una frase que resume el sentimiento compartido por quienes dedican gran parte de su vida a servir a la comunidad sin esperar nada a cambio.
En una época donde el individualismo suele ganar terreno, historias como la de Tiana y Pablo recuerdan que la vocación, el compromiso y la solidaridad siguen siendo valores capaces de unir proyectos de vida y construir comunidad.
