Aapresid 2026: destacan que las legumbres de invierno ganan protagonismo por su rentabilidad y sustentabilidad
:format(webp):quality(60)/https://paralelo32cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/aapresid_2026_destacan_que_las_legumbres_de_invierno_ganan_protagonismo_por_su_rentabilidad_y_sustentabilidad.webp)
En el Congreso Aapresid, el ingeniero agrónomo Gabriel Prieto y el consultor Adrián Poletti analizaron el presente y las perspectivas del garbanzo, la arveja y la lenteja. Afirmaron que estos cultivos permiten diversificar los sistemas agrícolas, mejorar los márgenes y aprovechar nuevas oportunidades en los mercados internacionales.
Las legumbres de invierno se consolidan como una alternativa cada vez más estratégica para los sistemas agrícolas argentinos. Así quedó planteado durante el Congreso Aapresid 2026, realizado en Rosario, donde el ingeniero agrónomo Gabriel Prieto y el consultor Adrián Poletti compartieron un análisis sobre el presente y el futuro del garbanzo, la arveja y la lenteja, poniendo el foco en la sustentabilidad, la rentabilidad y las oportunidades comerciales que ofrece el contexto internacional.
Ambos especialistas participaron del panel "Legumbres de Invierno: el negocio de diversificar, intensificar y potenciar el sistema productivo", donde abordaron los principales desafíos agronómicos, sanitarios y comerciales que enfrenta esta cadena productiva.
La sanidad, un factor clave para el éxito del cultivo
Durante su exposición, Gabriel Prieto explicó que la última campaña estuvo marcada por una elevada presión de enfermedades favorecida por las condiciones climáticas, lo que obligó a reforzar el monitoreo permanente de los lotes.
Según indicó, incluso en cultivos implantados con semillas tratadas comenzaron a observarse síntomas sanitarios desde etapas muy tempranas, una situación poco habitual para la región.
"Apuntamos básicamente a aquellos aspectos que hacen al éxito del cultivo, tanto productivo como económico", sostuvo.
El especialista remarcó que el seguimiento continuo permitió realizar intervenciones oportunas, optimizando los costos del manejo sanitario.
"El monitoreo debía ser permanente porque, si bien se podía actuar con éxito en distintos estadios, hacerlo fuera de tiempo terminaba siendo antieconómico", explicó.
Legumbres: una herramienta para diversificar los sistemas agrícolas
Más allá del manejo sanitario, Prieto destacó el creciente interés que despiertan las legumbres de invierno como complemento de los tradicionales esquemas trigo-soja.
Según explicó, cultivos como la arveja y la lenteja aportan beneficios agronómicos que mejoran la sustentabilidad del sistema productivo.
Entre las principales ventajas mencionó:
- Mejor control de malezas.
- Fijación biológica de nitrógeno.
- Menor extracción de nutrientes del suelo.
- Menor consumo de agua respecto de otros cultivos invernales.
- Mejores condiciones para los maíces de segunda.
En ese sentido, señaló que en el sur de Santa Fe los maíces sembrados luego de legumbres alcanzaron rendimientos de entre 8.000 y 10.000 kilos por hectárea, mejorando la estabilidad productiva y los márgenes económicos.
Fusarium, el principal desafío sanitario
Prieto advirtió que las enfermedades vasculares, especialmente las provocadas por Fusarium, continúan siendo uno de los principales problemas del cultivo.
Explicó que actualmente no existen soluciones químicas ni genéticas completamente eficaces, por lo que la principal herramienta de manejo continúa siendo la planificación de las rotaciones.
"En un año húmedo como este era recomendable espaciar la arveja entre cuatro y seis años dentro de la rotación para disminuir significativamente la presión de enfermedades", indicó.
El profesional sostuvo que las rotaciones demasiado cortas provocaron importantes pérdidas en distintas regiones productoras.
Rotaciones más eficientes sin desplazar al trigo
Uno de los conceptos centrales de la presentación fue que las legumbres pueden incorporarse al esquema agrícola sin competir directamente con el trigo.
Prieto explicó que es posible diseñar sistemas donde ambos cultivos convivan.
"Se puede trabajar perfectamente con un planteo integrado por un 30% de trigo y un 15% de legumbres, respetando rotaciones de cuatro a seis años", afirmó.
Según indicó, esta estrategia permite diversificar riesgos, mejorar la resiliencia del sistema y aumentar la rentabilidad.
El contexto internacional abre nuevas oportunidades
La segunda parte del panel estuvo a cargo del consultor Adrián Poletti, quien analizó la evolución de los mercados internacionales y el impacto del clima sobre la producción mundial de legumbres.
El especialista señaló que varios países productores del hemisferio norte atraviesan condiciones climáticas adversas.
Entre ellas mencionó:
- Altas temperaturas en Rusia.
- Episodios extremos en Estados Unidos.
- Pronósticos de un Monzón inferior a lo normal en India.
Este último punto reviste especial importancia, ya que India es uno de los principales consumidores mundiales de legumbres.
"Las reservas de agua para la próxima campaña disminuirían y eso afectaría especialmente la producción de garbanzo", explicó Poletti.
Frente a ese escenario, indicó que el gobierno indio comenzó a reducir impuestos a la importación para garantizar el abastecimiento interno y contener el precio de los alimentos.
La lenteja aparece como uno de los cultivos con mayor potencial
Poletti también evaluó la posibilidad de incorporar nuevas especies, como el gandul, las habas o el garbanzo tipo desi, aunque consideró que Argentina debería priorizar aquellos cultivos donde ya posee experiencia y ventajas competitivas.
En ese sentido, destacó especialmente el potencial de la lenteja.
"Argentina debería concentrarse en fortalecer la oferta de lentejas. Tenemos experiencia, superficie disponible y una gran oportunidad para seguir creciendo en un cultivo de alto valor", afirmó.
Según explicó, consolidar esta producción permitiría ampliar la participación argentina en los mercados internacionales sin generar sobreoferta y contribuiría a diversificar los sistemas agrícolas.
Diversificación, innovación y nuevos mercados
Las conclusiones del panel coincidieron en señalar que las legumbres de invierno dejaron de ser una alternativa marginal para convertirse en una herramienta estratégica dentro de los planteos agrícolas modernos.
Su aporte a la sustentabilidad, la mejora de los suelos, la eficiencia de las rotaciones y las nuevas oportunidades comerciales que abre el escenario internacional posicionan a estos cultivos como una de las apuestas de mayor proyección para el agro argentino en los próximos años.

