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Mangrullo

02 de Septiembre de 2015

Mangrullo

Por Egidio Luis Jacobi


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Almacén de optimismos                    

** Si de algo nos estamos cansando los argentinos, según se observa alrededor, es de la obligación de mantener siempre el optimismo, porque empezamos a sospechar que puede ser una forma de hacerles el aguante a los corruptos, que no aflojan ni cuando salen de vacaciones porque siempre dejan a un suplente cinchando en la soga desigual, del lado de la impunidad, los afanos y componendas.

** Para colmo, madre Cristina nos ha inculcado que el que critica algo o a alguien, forma parte de una siniestra cadena del desánimo y el temor. Una frase muy efectista, pero que ofende la inteligencia y la libertad de pensar y decir lo que se piensa.

Pobre del ¿pesimista? que grita ¡¡cuidado, iceberg a babor!!, porque se le vendrá la tripulación al humo para reprocharle que no ande amargando el champán justo cuando la orquesta está estrenando canciones nuevas. El tipo se convierte en el líder de la cadena del temor y el desánimo, ¿pero qué le puede hacer si está viendo que el iceberg se le viene como gato a la pelotita?

** El optimismo es bueno para el ser humano, pero cuidado con las dosis excesivas. En el barrio aún recuerdan al flaco que era tan pero tan cándidamente optimista, que una madrugada escuchó un ruido extraño dentro de la casa y preguntó: ¿Sos vos, Zaira Nara?

Uno puede ser tan pero tan optimista que cuando le viene un dolor de preinfarto piensa que es “una corazonada”, la diferencia está en lo que haga después, si llama a emergencias o se queda esperando qué le quiere contar su comunicativo corazón.

Hacen para robar                   

** Hay corruptos que quieren convencernos de que construir escuelas, hospitales y rutas con la plata nuestra, justifica todo, desde la corrupción hasta la complicidad con los carteles de la droga. Esta semana pudimos escucharlo al tucumano Manzur, procesado por enriquecimiento ilícito (el delito de araña sin patas), relatando en TN las obras realizadas por el gobierno del que es vicegobernador, junto con otro seco devenido en archimillonario; Alperovich; gobernador.

Detalle al margen: Manzur lo dejó a Victor Hugo Morales más despeinado de lo que ya se lo ve, al visitar los estudios de TN e invitar a los periodistas de ese programa para que vengan a Tucumán, “donde siempre serán bienvenidos”. Lo dejó solo a VH, quien había dicho que a la juntada de 40 mil tucumanos la organizó ese canal, como si aquellos fuesen ovejas.

** Mientras fingimos ser optimistas (porque en la era de Acuario está muy mal visto no serlo), asentimos con la cabeza pensando que sí, que el tipo roba y carga la guita con un Catterpillar, pero no es asunto nuestro porque después de todo mandó a construir muchas viviendas sociales; las que quizás fueron uno de sus mejores negocios, pagadas al precio de un robusto chalé pero hechas con materiales de segunda marca y en oferta. Del ‘roban pero hacen’ ya hemos pasado al ‘hacen para robar’.

** Hasta que de a poco se nos empieza a subir el agua a las rodillas, entonces entramos a pensar con moderado optimismo que seguramente mañana saldrá el sol, pero me encontrará sumergido y resfriado. Es decir, dejamos el optimismo bobo para pasar al optimismo pies en tierra (en el agua, bah!).

** Los tucumanos no son los primeros que salen a la calle a decir basta a los corruptos y socios políticos de narcotraficantes, que justifican su poder en el voto mayoritario, logrado con más maña que honestidad. Precisamente por eso hay tanta resistencia al voto electrónico en nuestro país, porque es fácil de verificar antes del escrutinio si las máquinas están en cero o tienen votos falsos cargados. Pero es muy difícil controlar decenas de miles de urnas para verificar si no vienen cargadas con votos del partido gobernante.

Optimista pero no ‘adobau’

** Están los que desde el ateísmo, agnosticismo o escepticismo (todas posiciones respetables) insisten con el pensamiento kantiano-marxista de que la fe en Dios es el opio de los pueblos, argumentando que la fe conduce a la resignación del que todo lo soporta y todo lo espera, y que la resignación no es buena porque solo la disconformidad puede cambiar algo en una sociedad injusta. En cambio nada se dice de los que viven –y viven bien- de dictar conferencias, cursos y capacitaciones, donde enseñan que solo con el optimismo avanzan las empresas, los proyectos personales, la ciencia, la política, el deporte, y hasta la fabricación de pilchas o zapatos en talleres clandestinos.

** Está bien, aceptemos que eso es bueno, pero revisemos la bolsa porque nos están mezclando todos los colores de optimismo posibles, y hay que saber diferenciar.

** Según el catecismo de los optimistas, todos los objetivos, legítimos e ilegítimos, legales o ilegales, se alcanzan con optimismo, y esto es universalmente aceptado, sin distinción de credos ni anticredos. Ahora bien, si hay optimismo tampoco hay razón ni voluntad para cambiar algo en una sociedad injusta. El optimismo bobo (uno de los colores posibles) supone creer que mañana todo será mejor, en consecuencia, el optimismo bobo nada hace para que los peores no sigan resolviendo nuestra vida al día siguiente.

La nouvelle école del boboptimismo             

** También existe un optimismo sano, inteligente, por supuesto, pero estamos hablando de la nueva escuela del optimismo bobo (o boboptimismo ilustrado), que se expande con fuerza como una especie de New Age (Nueva Era). El que señala errores o dudas es un amargo que no puede estar en el equipo de trabajo, porque el equipo debe funcionar como una conciencia colectiva, positiva y hop, hop, para arriba. Ser optimista te hace joven; ser cauto, prudente o realista, te hace viejo (léase descartable en muchos ámbitos).

** Probemos en el deporte, por ejemplo, como nos va con el optimismo solo, sin autocrítica. Primero hagamos esta salvedad para que se entienda bien: salir a jugar un partido a la cancha pensando en que se va a perder, o que el equipo contrincante es imbatible, es como estar derrotado antes del puntapié inicial. Se necesita un optimismo de vestuario, pero inteligente. Cuidado con el optimismo de los libros de autoayuda, que nos ha invadido más que los Minions.

Nuestro villano favorito

** Ahí está ¿ve?, votemos a los Minions, después de todo nuestros candidatos por ahí son tan inentendibles como ellos que igual ya se han metido en nuestra cotidianeidad, son simpáticos y nos miran con asombro desde todas partes, desde una gaseosa, un agua saborizada, o un paquete de obleas.

Pero no podrá ser, porque es al revés. En todo caso somos nosotros los que nos sentimos Minions en cada acto electoral, eligiendo a nuestro villano favorito.

** Pero volvamos al tema. Está el optimismo bobo que circula por Facebook y también se ha convertido en medio de vida de algunos conferencistas y capacitadores; el optimismo inteligente que puede salvar al planeta; y el optimismo especulativo, que muchos de nuestros dirigentes ejercen pícaramente como estrategia, por ejemplo, afirmando con la mejor cara de monje tibetano que en Tucumán está todo bien, que no hay que mirar para atrás, que no se debe volver al pasado. ¿Y qué es el pasado? Un lugar donde se robaba mucho menos.

** Las cosas que hay que escuchar en nombre del optimismo: que hay que ser muy amargo para cuestionar apenas 40 mugrientas urnas quemadas, donde hubo 3.500 de ellas que sobrevivieron al vandalismo. El problema es que las no quemadas están muy pesaditas, parece que venían más cargadas que taba de gaucho tramposo. Además, una quema es una quema como un crimen es un crimen, y no se puede decir que un crimen no tiene ninguna importancia en un país donde hay miles de personas que no mueren apuñaladas.

Picada con aceitunas 

** Está el optimismo bien intencionado, pero detengámonos en el optimismo manipulado, que minimiza el drama, oculta lo que escandaliza, subestima a los 40 mil tucumanos que salieron a la calle (V.H. Morales). Pero dijo otra cosa muy optimista Victor Hugo: “Hay que esperar que todo pase y se diluya. ¿Cuánto puede durar la locura?, lo único que se puede hacer es espera que pase”. En esto no se equivoca, en la Argentina, haz lo que quieras y si irritas a miles solo debes esperar a que se les pase la calentura, para seguir haciendo lo mismo con mayor tranquilidad.

** Vayamos terminando, con este consejo magistral para los políticos: Si usted tiene planeado hacer fraude en los próximos comicios, durante su campaña lance un spot publicitario anticipando que seguramente los opositores, cuando pierdan, querrán acusarlos de haber hecho tongo.

No le cobramos nada por la idea, después de todo se la robamos a Manzur.

** Es sencillo: Si Cristina es la presidenta de 40 millones de argentinos, como anuncia su locutora antes de cada cadena nacional, somos 40 millones los que quisiéramos ganar la década, pero aquí hubo algunos que la ganaron pero otros que la perdieron o con suerte la empataron. La empresa agroindustrial Nucete, de Tucumán, que produce y exporta aceitunas, no pudo sostenerse más porque se le cerró la exportación por un dólar irreal y los salarios de sus 500 empleados siguieron subiendo mientras la Afip les siguió haciendo torniquete con la bufanda. ¿Quién la compró? El vicegobernador Juan Manzur, ahora candidato a gobernador en esta elección escandalosa. Obviamente Manzur podrá hacer otros “acuerdos” con la Afip y tiene recursos que quizás el viejo José Nucete no tiene para financiar las pérdidas. Más que la década, Manzur y otros tantos ganaron el siglo mientras a Nucete lo convirtieron en perdedor con políticas perversas.  

Dos cortitas, cortitas

** Gran escasez de billetes de 2 y 5 pesos. Las máquinas del desaparecido Boudou (perdón, de Ciccone Calcográfica) no dan abasto para imprimir billetes de 100 y no puede perder el tiempo en figuritas sin valor. El Ministro de Economía acaba de decir que no se imprimen billetes más grandes (p. ej. 200 ó 500 pesos) porque también en Estados Unidos el billete de dólar de mayor nominación es el de 100. ¿No es mucho comparar nuestros rocas y evitas que se van licuando día a día, con el billete verde, que se alimenta con espinaca?

** Alerta naranja: Toda prédica de padres responsables, así como toda predicación que se hace desde los púlpitos de los templos, puede perderse en una tanda de 10 segundos de la marca John Foos, cuando la miran los adolescentes.

¿Se ha puesto usted a escuchar el mensaje que contiene? No se lo pierda. Solo por curiosidad, porque nada podemos hacer para evitarlo. Esos tipos no son creativos, son degenerativos.

** Chau. Hasta el próximo ensayo.


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