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Mangrullo

21 de Septiembre de 2016

Mangrullo sábado 17 de septiembre

Por Egidio Luis Jacobi


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Un fiambre en el placard                    

** La sala era pequeña, los jueces, secretarios, dos canas, a un lado el reo con su abogado y en frente algunos familiares que le hacían el aguante. La jueza, mirando severamente por encima de sus anteojos sujetos por un par de cordones perlados que se perdían tras su desordenada cabellera simil león de circo pobre, indicó el comienzo de la audiencia y se fue derecho al hueso, preguntándole al reo si se arrepentía por el delito cometido.

“¿Por qué tendría que arrepentirme yo, como si fuera el único?, en este país “¿¡quién no tiene un muerto en el placard!?”, dijo el acusado mientras frotaba nerviosamente su barba candado.

** Su Señoría enarcó las cejas, cerró los ojos y poniéndose de pie levantó su voz para recriminarle: “Señor chorro presunto; lo que usted acaba de expresar es un arcaísmo, una rancia frase-hecha que ha quedado en el paleozoico de los clichés. Para el mejor entendimiento de estas cuestiones, actualmente se dice ‘¿quién no guarda alguna bolsa en un monasterio?’, o si lo prefiere: ‘¿quién no tiene un dragón en su jardín?’

** En su misión y deber de impartir justicia, Su Señoría estaba siendo injusta, enfocando el puntero semántico sobre la constelación de funcionarios que recientemente quedaron desocupados. Es una mirada hemipléjica que ve de un solo lado, que mira solo un casillero y no todo el cajón, porque acá el afano no tiene color político, hay corros de todos los colores y sabores, de un lado y otro de la grieta.

** Pero convengamos, y no es por justificar la reacción de Su Señoría, que los muchachos de Cristina rompieron todos los moldes. Lo del monasterio y el dragón de fierro, como las bóvedas, les pertenece. Cada cual quería llevarse bolsas de guita más grandes a casa, como si aquello fuera un concurso de quién orina más lejos, y eso convierte sus historias en más atractivas, dando letra como para la novela. Será por eso que uno habla de ellos aunque quiera evitarlo.

 

El ingenio delictivo no descansa                   

** Los jueces andan en busca de más emociones. Salieron a cabalgar sobre nuevas causas y se lo montaron al ‘Caballo’ Suárez, que tuvo que mudarse a una celda VIP de la capacha de Marcos Paz.

Bastante abulia pasaron haciendo la plancha durante una década rutinaria de sobreseimientos, cajoneos y faltas de méritos. Báez ya los aburre. Esta semana le encontraron cinco nuevas mansiones en Pinamar y la novedad tuvo menos vida que una efemeróptera. Hasta podría decirse que está mal visto que sigan teniendo bajo el microscopio a Lázaro (alias Aloe Vera) solo para encontrarle nuevas propiedades.

** La primera película o novela exitosa pierde brillo cuando se la continúa con la serie 2..3..4... Hay que innovar. Los comunicadores lo saben, por lo que esta semana los reflectores del teatro sainetero hicieron foco sobre el ex subsecretario del gobierno bonaerense, Walter Carbone, inocente aún, gozará de dos beneficios, a saber:

a) toda persona es inocente hasta que se demuestra lo contrario;

b) si el multimillonario afano se prueba, se esfumará de la vida pública 48 horas después de haber sido anunciado.

** La casa de country del pícaro Walter fue allanada y en el jardín tenía un dragón sólidamente construido en metal, de tres metros de alto, que ocultaba una caja fuerte de considerables proporciones. Este fue más creativo. El hombre está sospechado en una causa que investiga el fiscal Alvaro Garganta (el apellido es real, aunque muy apto para la ficción), por un supuesto faltante de 20.000 millones de mangos en la administración Scioli, a quien Garganta tiene atravesado en las amígdalas, junto con este Carbone que por ahora se escapó enjabonado porque la creativa bóveda estaba vacía.

 

Teoría de Ludwig Von Bolsillo           

** La corrupción no tiene ideología ni condición social. Es más bien una cuestión de oportunidad.

En nuestra querida Sojamarca tenemos historias para contar que atraviesan sesgadamente todos los pensamientos, doctrinas e ideologías. Tampoco conocemos una ideología que tenga entre sus banderas la honestidad, que es una virtud, no un mandato doctrinal.

Salvando a los intelectuales honestos, fuera de ellos más bien parece que cada cual concibe su ideología según sus propios intereses y conveniencias. El bolsillo tira más que cien mulas.

** Nunca sabremos si Cristóbal López (C5N) es kirchnerista porque le permitieron evadir 8.000 millones de pesos, o si es furiosamente antimacrista porque este gobierno lo intima a pagar esa deuda, o si tan solo hace que las ideologías sean funcionales a sus ambiciones.

** Amado Boudou y Sergio Massa fueron liberales mientras militaron en la UCeDe de Alzogaray aliada con Carlos Menem; luego fueron pragmáticos con Eduardo Duhalde; de centroizquierda con los K, y Boudou siguió su viaje de este a oeste hasta ubicarse actualmente en la izquierda rabiosa de Hebe de Bonafini, su último refugio para que le hagan el aguante cuando el Juez lo quiera encanastar.

Ni hablar de tantas figuras políticas que repentinamente dicen desconocer al hipercorrupto “Caballo” Suárez, que después de tantos años de impunidad y prepotencia gracias a ser caballo de comisario, pasó a ser un caballo de cartonero. Pero la maldita tecnología rescata fotografías del pasado y las muestra desmintiendo esas negaciones.


Don Leoncio el adaptado                   

** --M ¿Desde su mirada bucólica y ancestral, don Leoncio, cómo evalúa el presente y el futuro de nuestra argentina sojera y montaraz?

_L. No sabría decirle, vea, mire; pero noto que ya no queda quien no llore frente a la ocasión de mamar. ¿Y usted cómo la ve a la cuestión?

_M. Me da la impresión, don Leoncio, de que el problema para el gobierno de Macri son los inadaptados.

--L. Se refiere a los que no respetan al vecino, te afanan los nísperos, rompen los arbolitos de las plazas, ensucian monumentos con graffitis, se suenan la nariz en el piso de la parroquia, se meten en su casa para afanarle la garrafa, ponen la música a mil como si al resto del pueblo les interesara escuchar las porquerías que ellos escuchan…

** --M. Bueno, no. En realidad no me refería a esos inadaptados sino a miles de personas que no se adaptan a los despidos, a los tarifazos, a que no les alcance la guita, los jubilados que no se adaptan a tener que esperar ocho meses para cobrar setecientos mangos de aumento, otros que no se adaptan a que los chorros de guante blanco anden desparramando incienso por la Casa Rosada vestidos con túnicas inmaculadas… en fin, los inadaptados de siempre.

** _L. Buhé, empezó la hora de la ironía fácil, pero déjeme hablarle en serio. En esto coincido con usted, el gobierno quisiera que todo el mundo se adapte a la situación y siga remando en dulce de leche, pero los argentinos somos chúcaros. Los más tranquilos somos los jubilados que no salimos a protestar desde que se nos fue la Normita Plá, que era casi tan puteadora como la Bonafini pero conseguíamos algo.  

** --M. Pero si no me equivoco he visto en los informativos hace poco una marcha de jubilados protestando en Buenos Aires, ¿o serían puros extras actuando para la tevé?

_L. Qué quiere que le diga; cuando la policía les echó Flit para que despejaran la avenida, algunos corrían más rápido que los canas y eso que llevaban banderas y cartelones bajo los brazos y mochilas en las espaldas.

** --M. A mí me queda la duda, o se están jubilando cada vez más jóvenes o están mandando a sus nietos a hacer las protestas.

_L. No se confunda que todavía corremos cuando nos arriman las espuelas. Como sea, yo no hago marchas porque ya me adapté y porque es al ñudo gritar acá cuando las orejas de los que mandan están en Buenos Aires.

No entró al taller         

--M. ¿Usted entró en la Reparación Histórica del Anses, don Leoncio?

_L. No señor, a ese taller no entré. Alguna reparación me hice yo mismo, por ejemplo recortándome unos callos que no me dejaban ‘trotear’; pero a mi historia no la pude cambiar ni quiero; sigo siendo jubilado mínimo y emprendedor ‘cuentajenista’.

--M. Cuentapropista.

_L. No, ajenista; trabajo con la cuenta de un sobrino de la Violeta que me presta facturas cuando algún desubicado me la pide.

--M. ¿¡Cómo desubicado1? Es lo que corresponde. Todo buen ciudadano debe reclamar tiket o factura, para que de una vez por todas hagamos que la competencia entre comerciantes sea pareja.

_L. Para mí son desubicados; van a contramano de la pasión mayor de los argentinos, que es gambetear la ley.


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