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Mangrullo

26 de Julio de 2016

Mangrullo 23 de julio 2016

Por Egidio Luis Jacobi


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Carancanfún   

** Hoy es un día de esos en que uno siente que ya lo dijo todo y debería cerrar el quiosco. ¿Qué hace un columnista cuando siente que no hay nada nuevo bajo el sol, fuera de los avances científicos? ¿Qué hace para no caer en el mismo error de los que se regodean en la carroña de una oveja muerta sin ver que alrededor se ha muerto casi todo el rebaño?

** No es que se haya detenido la historia; claro que no. Suceden una inmensidad de cosas a nuestro alrededor que pueden interesarnos o afectarnos… pero sentimos que todo es un deja vu, un sueño ya soñado, más de lo mismo, el mismo estiércol con distinto olor (mirá que fino), que la historia argentina gira sobre una calesita y si nos bajáramos del caballito de madera para contemplarla desde tierra firme, veríamos que una y otra vez se repiten las mismas imágenes, los mismos episodios, historias diferentes pero que parecen plagiadas de anteriores. Desde arriba eso no se nota.

** El error es permanecer sobre el pingo clavado al piso. Digamos sobre el caballito, porque la vida a la que el mundo pretende arrastrarnos es un carrusel… una calesita con dolor de fango, como la del tango. Sobre ella marchamos por la vida generalmente mirando hacia el cono central, no hacia afuera. Es una técnica que nos enseñaron nuestras madres para evitar el mareo, el vómito, o alguna consecuencia aún más desagradable.

Paren la ‘cale’, me quiero bajar                     

** Mientras “llora la calesita de la esquinita sombría / y hace sangrar las cosas que fueron rosas un día”… desde el lomo del caballito solo podemos ver el elefantito que va medio metro más delante. Siendo gurises nos enseñaron que hacia ahí  hay que mirar para no sufrir vértigo cuando el armatoste comienza a tomar velocidad, pero desde ahí solo se puede ver el árbol, nunca el bosque.

** El elefantito puede ser, por ejemplo, José López, que llena horas y horas en los informativos de televisión dejándonos la idea de que el problema del país es que este ex funcionario robó como 120 millones de pesos en moneda extranjera; o que un fiscal resucitado halló 70 millones más (también en dólares) en una caja bancaria de Florencia Kirchner.

** Son el ‘cambio chico’ de un robo infinitamente mayor, que según se estima suma decenas de miles de millones de pesos, de los cuales alguito quedó por ahí sin invertir o sin depositar en paraísos fiscales y ahora se avivaron los fiscales del paraíso judicial y los están encontrando. Entonces miramos esos hallazgos arrugando la nariz, como quien ve un grano de pus sobre un tejido sano, perdiendo de vista el gran tejido podrido, que donde se aprieta salta esto que no queremos nombrar de nuevo porque repugna. Mientras “sigue llorando el tango / y en la esquinita palpita / con su dolor de fango / la calesita ♫…”

El bronce y su pedestal                     

** Y en la plaza de enfrente, es otra la calesita que grita su larga cuita maleva. Viajan sobre autitos de lata con ruedas fijas, mirando al delfín con montura que va centímetros más adelante. Sobre su espalda ven el Panamá Paper de Macri, como si fuera la única porquería que se le puede encontrar a alguien con ese apellido.

** Don Braulio el calesitero predica desde el tablero que debemos despreocuparnos porque Macri “viene por el bronce”. ‘¡Entonces vamos a tener que cuidar hasta las placas de los panteones!’, le grito yo. Y él me reprocha: “¿Qué clase de tanguero es usted que no entiende la metáfora?, lo que quiero decir es que no viene por el oro, como sus antecesores”. Y es fácil de creer. Después de todo, al oro ya lo tiene, atesorado por una empresa familiar que siempre hizo negocios turbios con los gobernantes de turno, con tanta suerte que por entonces no existían las terribles Stolbizer, Carrió, y Ocaña.

** La calesita sigue girando mientras envuelve en su trompo una canción de Alvin y las Ardillitas cantando el Piki Piki (“♫ si yo le salgo por la izquierda, se va pa la derecha, le salgo por derecha se va para la izquierda; no sé lo que le paaaassa ♫…). Me acerco al oído de don Braulio para decirle: ‘Entonces Mauricio viene por él mismo, su objetivo es el bronce aunque nosotros seamos reducidos a escombros para construir su pedestal’.

“Tranquilo, para encontrar bronce primero hay que pisar bastante barro”, me dijo mientras controlaba la hora en su reloj de arena y yo seguía sin entender.

El cambalache irrespetuoso de la vida                      

** Que la vida está insoportablemente cara; que hay gente que lo pasa mal; que hay dirigentes que validan su militancia gracias a los que lloran por el pan o por las boletas de la luz; que otros encuentran el respaldo de los que están muy bien; que otros están mal y esperan con fe; la corrupción que irrita mientras oculta lo mal que se administró; que Macri y su gran father tienen una historia de corrupción que sus opositores quieren exhumar; que los tragasapos tuvimos que votar al menos corrupto e inepto y la mitad creyó que era Daniel y la mitad más uno creyó que era Mauricio… y es una historia de nunca acabar, que ya la hemos vivido durante el último medio siglo.

** En el otro extremo de la plaza juegan al Pádel, inagotables, los profetas del reparto contra los de la producción. Cada uno ocupando un lado irreductible de la red que divide la cancha. De un lado los representantes del club de los generosos repartidores de riquezas (camiseta roja), que no tienen la menor idea sobre cómo se la produce. Del otro lado la pareja del club de los egoístas productores de riquezas (camiseta negra), que tienen idea sobre cómo se la puede repartir pero niegan rotundamente ese conocimiento.

** Por momentos el partido interminable favorece a unos, luego a los otros, en una alternancia que mantiene el equilibrio, pero están condenados a una competencia perpetua. Así debe ser, porque si un día abandonaran la cancha los de camiseta roja, los de camiseta negra generarían riquezas que una parte de la población solo podría mirarlas pero no tocarlas. Si en cambio abandonaran los de camiseta negra, los rojos se dedicarían al reparto de lo producido hasta descubrir con asombro que se agotaron las partidas porque nadie quedó para producir más. “♫ Haciendo sangrar las cosas que fueron rosas un díiiaaaa ♫”. ¡Bravo don Cátulo! ¡Mire que llamarse Cátulo usted! ¿A quién se le ocurriría? y sin embargo escribir tan linda poesía.

Gran “teteada” Gran   

** Para hoy sábado se anuncian “teteadas” en las plazas de las ciudades más importantes de varias provincias. Es otro término que en el futuro deberá aceptar e incorporar la Academia de Letras, como le ocurrió alguna vez con “cacerolazo”.

Se trata de madres que van a amamantar a sus bebés a cielo abierto, en protesta porque en San Isidro, Buenos Aires, un par de mujeres policía que no trataron bien a una mujer que le daba la teta a su bebé sentada en un cantero de la plaza, como si en eso hubiera más impudicia que en los afiches con modelos que se exhiben en las calles o el sexo explícito que a toda hora se ve en televisión.

** Las dos agentes, recién egresadas de la escuela de Policía y que salieron a la calle sin capacitación suficiente, ya admitieron su error, se comieron un sumario administrativo y fueron obligadas a realizar el curso de Lactancia Materna que se dicta habitualmente en el Hospital Materno Infantil de San Isidro, pero a la teteada no la para nadie. Cuando en nuestro país alguna cosa novedosa empieza a rodar por las redes sociales, al final ya importa poco por qué o para qué se hace. Tiene el poder de la ola en las tribunas del fútbol.

** De todos modos viene muy bien y es muy alegórico, porque en ocho días más comienza la Semana Mundial de la Lactancia Materna, creada con el propósito de difundir la buena práctica de amamantar a los bebés con leche materna y no con mamaderas. Ojalá que semejante movida sirva para eso y no tan solo para repudiar a dos mujeres uniformadas (madres o futuras madres) que ya admitieron su error.


Teteando en lo de Marcelo

** ¿Qué harían aquellas dos ‘poliwoman’ si un día las mandaran de recorrida a Show Match?

Meses atrás la diputada Victoria Donda fue fotografiada en plena sesión de la Cámara mientras amamantaba a su bebé sentada en su banca, no como protesta de nada sino porque su gurisito tenía hambre, pero al parecer estas policías no se enteraron, igual que aquellas mujeres que esta semana opinaban en las redes sociales que hay que protestar “contra esa ley” (¿?), que no existe ni existirá.

** Mientras todo esto sucede, todo pasa, pero vuelve. Como la calesita de don Braulio “gira el mundo gira / en el espacio infinito / con amores que comienzan / con amores que se han ido / con las penas y alegrías de la gente como yo ♪ ♪ ♪ Su noche muere y llega el día / y ese día vendrá…


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