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Aldea Grapschental- Un matrimonio del pueblo fue víctima de un secuestro virtual este jueves 22 de julio en las primeras horas de la tarde. Fernando Stieben (37) y su esposa, Estela Wagner (30), cayeron en la trampa que propusieron los “secuestradores”, quienes amenazaron a Stieben diciéndole que tenían a su concuñado, Juan Carlos Schwind (37) y a sus pequeñas hijas, y que los matarían si no accedía a sus pedidos. Schwind había estado horas antes en la casa de los Stieben, y les contó que viajaría a Paraná por cuestiones comerciales.
El damnificado trabajaba en su carnicería junto a un hermano César, y a las 15.15 recibió una llamada que lo desconcertó: “Hola Fernando, tenemos que comentarte que Juan Carlos sufrió un accidente”, le dijeron. Segundos después, cambiaron la versión: “En realidad lo tenemos secuestrado. Conseguínos tres mil pesos en tarjetas telefónicas o no lo ves más” fue la amenaza. Le exigieron que no cortara el teléfono y que no hablara con nadie de lo que estaba pasando. “Tenemos controlados todos tus movimientos”, fueron las palabras de los secuestradores.
Stieben inmediatamente se subió a su rastrojero junto a su esposa sin dar ninguna explicación, lo que desconcertó a su hermano. En la desesperación, el matrimonio empezó la búsqueda de los elementos que, supuestamente, permitirían la liberación de su familiar: las claves de tarjetas telefónicas que pedían los malhechores. La pareja comenzó el peregrinar en su pueblo, desde donde se trasladaron hasta Villa Fontana. Allí el comerciante Jorge Kolmann les vendió tarjetas por $340, y se percató de que algo andaba mal. Ante la pregunta de qué estaba pasando, Stieben le dijo desesperado: “Tengo en línea a los secuestradores”. La esposa del vendedor intentó persuadir al matrimonio de que podía tratarse de un engaño, pero los compradores siguieron su nerviosa carrera rumbo a Crespo, para seguir adquiriendo más tarjetas en kioscos y cybers.
Kolmann comentó a Paralelo 32: “Cuando llegaron a mi negocio los noté muy nerviosos. Me di cuenta de que se trataba de un engaño, pero ellos estaban convencidos de que el secuestro verdaderamente se había llevado a cabo. Cuando se retiró de mi negocio, seguía hablando con los supuestos secuestradores, arreglando un lugar en el que entregaría los pedidos, según lo que alcanzó a escuchar mi mujer”, dijo. Un rato después la tranquilidad de Villa Fontana se vio interrumpida por la llegada de patrulleros de las comisarías de Diamante, Valle María y María Luisa, quienes le pidieron datos de lo sucedido al vendedor.
En Crespo, paralelamente, otra película de terror se rodaba. Eduardo Dechand, conocido comerciante, presidente del Club Atlético Sarmiento y cuñado de Stieben, recibió el llamado de César desde Grapschental, ya que continuaba preocupado porque después de ver la rauda salida de su hermano no había podido comunicarse con él. Dechand y su esposa, hermana de Stieben, también intentaron en vano comunicarse con el matrimonio, que había cambiado el chip del teléfono por orden de los secuestradores.
Preocupado por lo que podría estar pasando, el dirigente deportivo se dirigió a la comisaría para manifestarle lo sucedido al comisario Carlos Pérez. Finalmente, cerca de las 19.00, Stieben y Wagner pidieron ayuda en la peluquería de Sergio Neiff, ubicada en calle Ramírez. Sin saber cómo actuar y por miedo a estar siendo vigilados, se comunicaron con Dechand desde el interior del local comercial. Luego, acompañados por el propio Neiff, se trasladaron a la casa de los Dechand y al descubrir que solo se había tratado de un engaño recobraron la calma.
Stieben adquirió tarjetas por un total de $2.100, y llegó a pasar códigos por $1.100. El monto total que pedían los supuestos secuestradores ascendía a $3.000. Los damnificados hicieron la denuncia correspondiente en comisaría Crespo. Tomó intervención, por cuestiones de jurisdicción, personal de comisaría Valle María.
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